Tres buenas razones para comer chocolate… sin remordimientos

Los “followers” del chocolate (un amplio sector de la población, por cierto) llevan una temporada de enhorabuena, ya que cada vez son más las evidencias científicas que demuestran no sólo los beneficios de este alimento sobre la salud  sino también algo que llevan  mucho tiempo deseando oír  los choco-adictos: no engorda tanto como se creía:

 

1-SI EL CUERPO TE LO PIDE ES POR ALGO. El hecho de que nos guste tanto el chocolate y que, incluso, el cuerpo nos los “reclame” en determinados momentos -especialmente en el caso de las mujeres- tiene una base científica: numerosas investigaciones han demostrado que el dulce en general, y el chocolate en particular, activan la segregación por parte del cerebro de opiáceos naturales, esto es, sustancias que proporcionan un bienestar inmediato. De hecho, se ha comprobado que el azúcar actúa sobre las mismas zonas cerebrales que sustancias como la heroína. Este “subidón instantáneo” es lo que necesitan las personas que  padecen lo que los expertos denominan como “craving”, o lo que es lo mismo, el deseo irresistible  de consumir una determinada sustancia, en este caso, el chocolate. Hay ciertas circunstancias que propician el ansia de dulce, como, por ejemplo, el déficit de serotonina, un neurotransmisor responsable del estado anímico. Cuando el cerebro tiene “sed” de esta sustancia, debido  a causas tan diversas como el estrés, el síndrome premenstrual, la depresión, una dieta muy estricta, el abandono del tabaco o trabajar en turno de noche, se experimenta un ansia irrefrenable de consumir dulce. Esto tiene su explicación en la acción que los carbohidratos ejercen sobre la serotonina: el almidón que contienen estos alimentos se convierte en glucosa; la glucosa estimula la insulina (una hormona) y esta, a su vez, eleva los niveles en el cerebro de un aminoácido, el triptófano, que por su parte potencia la síntesis de serotonina.

Asimismo, la falta de sueño también puede influir en que tengamos una mayor necesidad de consumir alimentos como el chocolate: un estudio llevado a cabo por expertos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chicago ha demostrado que dormir menos horas de las necesarias puede condicionar el nivel en el organismo de dos hormonas relacionadas directamente con el apetito: la leptina y la grelina, lo que se traduce en un aumento del apetito superior al 23 por ciento, con una tendencia mayor a ingerir dulces y comidas con un elevado contenido en carbohidratos.

 

 2-NO ENGORDA TANTO COMO CREES. Hace unas décadas, el chocolate estaba prácticamente relegado de cualquier plan de comida sana y ligera, debido fundamentalmente a sus “credenciales engordantes” (es rico en grasas y aporta entre 518 y 535 calorías por cada 100 gramos). Fue un científico sueco, el doctor Allan Stralvofr, profesor de la Universidad de Umea, quien realizó un estudio químico-analítico del chocolate, descubriendo que, además de su poder energético, este alimento tiene unas propiedades nutritivas añadidas importantes en una dieta de adelgazamiento: proteínas, calcio, magnesio, hierro, fósforo, azufre, cloro y vitaminas A y B. A partir de esta investigación, los expertos en dietética “redescubrieron” este nutriente  y han constatado que, aunque su contenido calórico es elevado, tiene un IG (índice glucémico) de sólo 25, lo que significa que no produce un incremento de los niveles de azúcar en sangre y, por tanto, no está especialmente implicado en el aumento de grasa (que suele traducirse, casi indefectiblemente, en kilos). Eso sí: esta más que ilusionante “condición” se cumple siempre y cuando se trate de chocolate negro, puro y que contenga por lo menos un 70% de cacao. Esta modalidad tiene la peculiaridad de que, al ser más amargo que otros tipos de chocolate, se digiere más difícilmente y satura las papilas gustativas, por lo que sacia y no desencadena un ansia de comer más cantidad. Y, por supuesto, nunca hay que perder de vista que la moderación es la clave: la cantidad diaria no debe sobrepasar los dos cuadraditos y, además, debe incluirse siempre dentro de una dieta hipocalórica y rica en fibra.

 

 3-BUENO PARA EL CORAZÓN Y ALIADO FRENTE AL ENVEJECIMIENTO. La mayoría de las propiedades saludables del chocolate proceden de uno de sus ingredientes, los flavonoides, potentes antioxidantes que se encuentran también en otros alimentos como el té y muchos vegetales y que han demostrado una importante capacidad para anular la actividad de los radicales libres, responsables del envejecimiento y de dolencias como las cardiopatías y ciertos tipos de cáncer. Estas sustancias están presentes en el chocolate negro amargo, y  su acción queda mermada cuando se trata de otras modalidades: según investigaciones realizadas al respecto, al añadir  a este alimento un producto lácteo (caso del chocolate blanco o con leche), pierde parte de su poder antioxidante. La razón parece estar en la formación de un vínculo secundario entre los flavonoides del chocolate y las proteínas de la leche, las cuales reducirían la accesibilidad biológica de los primeros. Pero, además, el chocolate es rico en otros antioxidantes como los polifenoles, la teobromina, los taninos y los fitoesteroles, todos ellos con reconocidas propiedades beneficiosas para la salud.

 

Fotos:

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