Aproximadamente 3 de cada 1.000 niños padecen el Síndrome de Asperger en España

Aunque afortunadamente personajes como el de Abraham, de la longeva serie “Cuéntame” (genialmente interpretado por el actor Miguel Canalejo) han contribuido a dar visibilidad a esta enfermedad, el Síndrome de Asperger sigue siendo un patología respecto a la que existe mucho desconocimiento e ideas erróneas. Según las estadísticas , tres de cada 1.000 niños son diagnosticados de este síndrome en España, aunque estudios recientes elevan esta cifra a uno de cada 250. Estas son algunas de las características de este trastorno que se encuadra dentro del espectro autista:

1-No solo en niños. No existen datos oficiales, pero según la Confederación Asperger España se estima que hay entre 1 y 5 casos cada 1.000 nacimientos. Se sabe que tiene mayor incidencia en niños que en niñas (3 de cada 4) y destaca el hecho de que también hay muchos adultos que están sin diagnosticar.

2-Síntomas muy característicos. Las señas de identidad de este trastorno son las dificultades para la interacción social, alteraciones en los patrones de comunicación no verbal e inflexibilidad cognitiva y de comportamiento, que se manifiestan de forma diferente en cada individuo. En este sentido, el doctor José Ignacio Ibáñez Aramayo, especialista en Psiquiatría del Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ) de Bilbao, explica que “los Asperger son literales en el lenguaje y la comprensión (no comprenden ironías, metáforas, etc.), con rasgos repetitivos o perseverantes; una limitada gama de intereses y, en la mayoría de los casos, torpeza motora”.  Además, suelen ser ingenuos y crédulos, sin conciencia de los sentimientos e intenciones de otros, muy sensibles a los sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores y con una fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos.

3-Su llamativa faceta social.  “Las personas con este Síndrome prefieren estar solas, pero no rehuyen el contacto, aunque les incomoda la excesiva proximidad. A veces les cuesta mantener la mirada y no manejan bien el lenguaje corporal, siendo poco expresivos”, comenta Ibáñez. Debido a este comportamiento es frecuente que a los Aspeger se les tache de excéntricos, maleducados e insensibles cuando, en realidad, padecen un trastorno del que no tienen constancia y que les hace padecer mucho al sentirse incomprendidos, diferentes y, en muchos casos, socialmente rechazados. El experto señala que estas actitudes o comportamientos no son en absoluto voluntarios, sino que tienen que ver con un trastorno neuro-biológico severo encuadrado dentro del espectro autista, siendo precisamente las áreas cerebrales implicadas en las habilidades sociales y de comunicación las que presentan déficits.

4-Memoria “del detalle”. Las personas con Asperger a menudo pueden tener una memoria inusual para detalles, pero a pesar de la creencia popular, tan solo un 10% de los afectados posee una inteligencia superior a la media: “Cada individuo afectado dispone de sus propias características y personalidad. No hay dos personas iguales ni dos Asperger idénticos, pero si algo les caracteriza es que el 100% de ellos tienen problemas para entender y relacionarse con su entorno. Otro rasgo que define a las personas con este Síndrome  es que se toman lo que se les dice al pie de la letra, no entienden las bromas, los chistes, etc.”, explica el doctor Ibáñez.

5-A vueltas con el estigma. Esta enfermedad produce a quienes la padecen dificultades para empatizar y entender los sentimientos de los demás y comprender las normas y convencionalismos sociales, de ahí que tiendan a “ir por libre”. Conscientes de ello, y con la intención de integrarse en la sociedad, adquieren muchos de sus comportamientos por imitación, actuando y diciendo cosas que no sienten porque han aprendido que es la única manera de ser socialmente aceptados. “Estos individuos, al igual que cualquier ser humano, necesitan establecer lazos con sus semejantes para desarrollarse en el plano personal, afectivo e incluso laboral. Ansían integrarse y ser normales, trabajar, tener amigos y formar una familia, pero no lo tienen fácil en absoluto. Se enfrentan no solo a la sociedad sino también a cuadros de ansiedad, depresión, angustia, problemas de conducta, aislamiento, etc.”, apunta el psiquiatra, quien añade que la concienciación social y el apoyo psicológico son las principales herramientas para conseguir la integración de estas personas.

6-Un diagnóstico difícil. “Es necesario hacer un buen diagnóstico diferencial, ya que a veces estos individuos presentan síntomas de otras patologías como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo compulsivo, alteraciones específicas del lenguaje, trastornos de origen esquizofrénico, depresión, ansiedad, etc.“, dice Ibáñez. Este diagnóstico conlleva una evaluación tanto neurológica como genética, con pruebas detalladas cognitivas y del lenguaje, evaluando tanto las formas de comunicación no verbales (miradas y gestos) como el uso del lenguaje no literal (metáforas, ironías, humor…) y otros aspectos como la modulación del volumen y del contenido y la coherencia de la conversación. En este sentido, el psicólogo y psicopedagogo José López Pérez Vallejo cometa que “el Síndrome de Asperger tiene un diagnóstico complicado, en el que una mala evaluación puede llevar a diagnósticos erróneos. De hecho, a la consulta vienen muchos padres con niños a quienes se les ha diagnosticado previamente este síndrome de manera errónea, enfrentándonos constantemente a una situación que denominamos ‘presunta patología`y cuyos síntomas en muchos casos pueden venir de trastornos obsesivo-compulsivos o depresiones profundas. El problema en estos casos es que si ya se ha comenzado un tratamiento para mejorar un trastorno que realmente no se tiene, comenzar una terapia para abordar el verdadero problema es aún más complicado”.

7-Opciones de tratamiento. El Síndrome de Asperger es una enfermedad crónica, lo que significa que, aunque se pueden aliviar y mejorar los síntomas y conductas asociadas, la patología siempre va a estar ahí. Aunque no existe un tratamiento único, los profesionales están de acuerdo en que cuanto antes se detecte y se intervenga, mejor, de ahí la importancia de un tratamiento precoz coordinando a su vez terapias que aborden los síntomas principales del trastorno. Según explica José Ignacio Ibáñez, con estas estrategias estas personas pueden aprender e interiorizar conductas que les ayuden a tejer una red social, comunicándose y relacionándose de manera más fluida y sencilla. “El objetivo es apoyarles y ayudarles a que encuentren su manera de vivir en el mundo, con sus particularidades, y a que sean aceptados como son; ni mejor ni peor que otros, solo diferentes”.

 

Photo by Rachael Crowe on Unsplash

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