¿Qué tipo de adicto al azúcar eres?

El movimiento sugar free es una tendencia al alza, sobre todo en países como EEUU, donde abundan las iniciativas surgidas al hilo de esta nueva forma de relacionarse con el dulce manjar y que tienen como objetivo ayudar a “desengancharse” a aquellas personas que, literalmente son azúcar-dependientes (sugarholics). Una de ellas End Sugar Additcion (www.endsugaraddiction.com), una organización independiente integrada por voluntarios de distintas especialidades y que centra sus esfuerzos en prevenir el consumo excesivo de este alimento especialmente en la infancia. Sus responsables explican que, aunque en todo sugarholic se dan dos condiciones -la impotencia y el descontrol sobre el consumo-, esta adicción  puede adoptar distintas formas (de hecho, aseguran que no hay dos “adictos” iguales), pero la mayoría de ellos se pueden encuadrar en alguna de las siguientes categorías:

El “megaenganchado”. Consume dulce a diario y se encuentra en uno de los extremos del espectro de adicción al azúcar. Su dependencia es muy intensa y a pesar de que muchos de ellos tienen obesidad y/o diabetes tipo 2, les resulta totalmente imposible frenar los atracones de esta sustancia a través de refrescos, chucherías, dulces, postres, tentempiés… Como consecuencia de esto, sus organismos están, literalmente, llenos de azúcares dietéticos, lo que está afectando en mayor o menor medida a su salud, pero aun así no se ven capaces de tomar el control de su consumo de azúcar.

El “superfan del almidón”. Se trata de un adicto más o menos camuflado, ya que este tipo de carbohidratos, presentes en los cereales enteros, las patatas, la pasta, el arroz o el maíz, se descomponen en azúcar durante el proceso de digestión, de ahí que resulten adictivos. Por eso, a las personas que abusan de estos alimentos les resulta muy difícil no incluirlos en su dieta diaria, y la mayoría rechaza el “plan B” que supone consumirlos en sus versiones “buenas” y ricas en nutrientes saludables como las vitaminas o la fibra (cereales integrales, arroz, pan y pasta integrales…).

El “goloso siempre frustrado”. Esta es una de las formas más comunes de adicción al azúcar. Quien la padece siente la necesidad urgente de comer algo dulce todos los días, ya sea en forma de galletas, helados, caramelos, refrescos u otras formas de azúcares. De forma similar a lo que ocurre con los adictos a otros tipos de sustancias, suelen decir tras uno de estos consumos “masivos” frases del tipo: “Hoy ya no como ni un gramo más de azúcar” o “A partir de mañana elimino el dulce de mi vida, resoluciones que la mayoría de las veces rompen pocas horas después, cuando sucumben a un antojo.

El “agotado en busca de energía”. Estas personas necesitan, literalmente, el combustible (azúcar) para ponerse en marcha, pero su consumo las impulsa dentro de una montaña rusa o círculo vicioso de energía-bajón-energía-bajón. Cuando sus organismos alcanzan el nivel más bajo de azúcar en sangre, necesitan otra “dosis” para revigorizar tanto su cuerpo como su cerebro (y, también, su ánimo).

Para saber más:

-“Sin Azúcar. Endulza tu vida sin arriesgar tu salud”. Carla Nieto Martínez. Amat Editorial. Octubre 2017. ISBN:978-84-9735-993-1. PVP: 16,85 euros.

 

 

 

Foto: https://www.pexels.com/photo/food-man-person-eating-2261/

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