Síndrome premenstrual: 6 estrategias (muy sencillas) para sentirte mejor

síndrome premenstrualAlrededor del 75% de las mujeres (más del 80% según algunas fuentes) padece el síndrome premenstrual (SPM) a lo largo de su vida fértil y, de ellas, en un 20-40%  estos síntomas pueden llegar a ser muy incapacitantes. La doctora Ellen W. Freeman, de los Departamentos de Obstetricia y Ginecología y Psiquiatría de la Escuela de Salud de la Universidad de Pennsylvania (EEUU) explica que “estos síntomas pueden aparecer en cualquier momento entre la pubertad y la menopausia, y suelen empeorar debido a factores como la edad o el estrés. La herencia también puede jugar un papel importante: si una madre o hermana sufre SPM hay más posibilidades de padecerlo”.

Los síntomas más frecuentes que dan lugar a este síndrome son: inflamación y dolor en la zona de los pechos; distensión abdominal y aumento de peso; dolor (de cabeza, de articulaciones); acné; aumento de las ganas de comer; malestar general (en algunos casos, similar al de una gripe); irritabilidad; cambios de humor, crisis de llanto y depresión.

La mala noticia es que detrás de toda esta sintomatología se encuentran las hormonas, de ahí que estas molestias no resulten fáciles de prevenir (y, además, no siempre se presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad, ni siquiera en la misma mujer). La buena, que el SPM es temporal, fácilmente reconocible y que hay algunas estrategias que pueden ayudar a hacerlo más llevadero:

1-Un remedio de la abuela (infalible): el calor. La aplicación local de calor (bolsa de agua, manta eléctrica o parches) es una de las soluciones más efectivas para aliviar el dolor, relajar los músculos y aumentar la circulación sanguínea, lo que ayuda a contrarrestar la acción de la prostaglandina (una hormona que favorece la retención y la hinchazón).

2-Tentempiés frecuentes. En los días previos a la menstruación tienden a disminuir los niveles de glucosa en sangre. Como consecuencia de ello se segregan mayores cantidades de cortisol (la hormona del estrés) lo que, además de aumentar el nerviosismo, incrementa la apetencia de alimentos “engordantes” como el dulce. Para evitarlo, ingiere al menos cada cuatro horas pequeños tentempiés (frutas, cereales), para mantener la glucosa estable.

3-Menos café, más infusiones. Algunos remedios  herbales, como el diente de león, combaten la retención de líquidos sin los riesgos que supone la ingesta de diuréticos. Puedes tomarlo en infusión (una cada 3 horas) o en forma de cápsulas.

4-Vigila de cerca tus patrones de sueño. Uno de los síntomas más típicos del SPM es la tendencia al insomnio, lo que produce el efecto de la “pescadilla que se muerde la cola”: el juego hormonal te impide dormir y, a la vez, la fatiga producida por las noches en blanco exacerba los síntomas. Para combatirlo, intenta respetar unos horarios de acostarte y levantarte y recurre a remedios naturales como la amapola, la pasiflora o el espino albar.

5-“Deshínchate” con prímula. Varios estudios han confirmado que el aceite de prímula (aplicado de forma tópica o consumido en perlas)  y los suplementos ricos en vitamina E (como el germen de trigo) alivian el dolor de mamas asociado al síndrome premenstrual. Otra medida que puede aliviar es utilizar en esos días un sujetador cuya talla y forma se adapte mejor a las características de los senos en este momento, y, en caso de que haya dolor y sensación de tirantez, aplicar geles tópicos formulados a base de progesterona (de venta en farmacia).

6-Muy importante: lleva un diario. En muchas mujeres los efectos del síndrome premenstrual son tales que aquellos días del mes en los que lo experimentan se sienten realmente incapacitadas para realizar con normalidad sus tareas cotidianas. De ahí la importancia de controlar con la mayor exactitud posible todas las fases del ciclo . Para ello, los expertos aconsejan apuntar en una agenda o calendario aquellos días en los que se experimentan los síntomas y llevar un registro durante al menos tres meses para así identificar mejor la periodicidad e intensidad con la que éstos se presentan y, en la medida de lo posible, adaptar el ritmo de vida, por ejemplo, programando aquellas obligaciones que resulten más agotadoras y estresantes (o que precisen de altas dosis de temple y diplomacia) para la semana posterior a la menstruación. En la página web del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) puedes encontrar una plantilla muy útil para elaborar este diario.

 

Photo by Misael Nevarez on Unsplash

 

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