Sin volumen, sin brillo y mustio: 10 gestos con los que saboteas a tu pelo

¿Tu melena luce apagada, carece de brillo y/o volumen, resulta anodina (independientemente de la forma en la que te peines) y es prácticamente imposible de controlar? No hay duda: tu pelo está mustio. La responsable de esta condición suele ser una cutícula (la capa más externa) en mal estado, debido sobre todo a factores ambientales pero también a una serie de gestos o hábitos que reman “en contra” de ese pelo brillante, con volumen y lleno de vitalidad con el que todas soñamos. Estos son los 10 gestos con los que -seguramente sin saberlo- estás saboteando a tu melena y, también, a tu look:

1-Te aplicas las planchas “a pelo. Los procedimientos térmicos como las planchas, las tenacillas o los rulos, atacan directamente a la cutícula, de ahí que siempre haya que interponer entre ésta y el aparato una capa (productos específicos protectores del calor), para que así el daño sea menor.

2-Lo frotas con la toalla como si no hubiera un mañana. Eliminar el exceso de agua restregando la toalla levanta las capas que forman la cutícula, agravando el problema. Lo ideal es envolver suavemente el cabello en la toalla (preferiblemente de algodón o lino) durante 10 minutos para que se absorba el exceso de humedad.

3-Eres torpe (muy torpe) usando el secador. El secado natural deja el pelo mucho más brillante, mientras que el secador lo hace mucho más áspero, lo reseca y le resta brillo, así que lo mejor es reservarlo para dar un toque final, con un protector térmico por medio y, siempre, a distancia y sin localizar el calor en un único punto, para así quemar el pelo lo menos posible.

4-Lo peinas “al revés”. Utilizar peines y cepillos metálicos o peinarse a contrapelo son gestos muy nocivos, ya que “remolcan” las escamas cuticulares que se encuentran orientadas hacia la punta del tallo y las orientan hacia arriba, levantándolas, por lo que la siguiente vez que reciban el contacto con un peine se verán, literalmente, desgarradas. Hay que emplear peines de púas largas y cepillos de puntas redondeadas, ya que tratan el cabello con suavidad, sin producir daños innecesarios.

5-No dominas el arte del “champuning”. O,lo que es lo mismo, te aplicas fatal el champú. Tal y como comentan los expertos de la firma Freshly Cosmetics, es frecuente aplicarse este producto por todo el pelo de forma superficial, cuando lo correcto es incidir en las zonas internas, concretamente en el cuero cabelludo, y también detrás de las orejas (un área que suele quedar olvidada). “También es importante aplicar la dosis de champú en la palma de la mano (y no directamente sobre el pelo), para que de esta forma el producto se reparta por todo el cabello de forma uniforme”.

6- Lo lavas según un planning Y no en función de su estado o de la suciedad. La frecuencia de lavado viene marcada por el tipo de cabello y por las características personales. Es inadmisible llevar un pelo sucio porque “no toca” lavarlo, sobre todo teniendo en cuenta que un pelo limpio está más suelto, brillante y voluminoso y, por tanto, más vital. En el caso de que se lave con frecuencia, la clave está en usar un champú lo menos agresivo posible.

7-No te enjuagas bien. “Es imprescindible aclarar con agua abundante, preferiblemente caliente y luego tibia. No aclarar con suficiente agua puede favorecer que queden residuos de champú en el cabello. Para mayor limpieza, volver a repetir el proceso con otra dosis de champú y, de nuevo, aclarar con agua. Reservar el agua fría para el último aclarado, para así conseguir un extra de brillo en el cabello”, dicen desde Freshly.

8-Quieres salvar las puntas a toda costa.  Las puntas abiertas y chamuscadas son el DNI de un cabello desvitalizado. Una vez “rotas” (o sea, abiertas) no se pueden reparar, ya que la única opción es camuflarlas con productos ricos en siliconas y elementos nutritivos, aunque esta “farsa” no se puede mantener eternamente. Es imposible que haya  renovación en una melena que carga con el lastre de unas puntas estropajosas. El cabello es como las plantas: debe sanearse regularmente, preferiblemente coincidiendo con los cambios de estación.

9-Te desentiendes del “efecto raíz”. No hay nada que proporcione un aspecto más “abandonado” a un cabello que el contraste entre la raíz (ya sea del color de pelo natural o si hay canas) y el resto del pelo donde aún permanece la coloración. Es importante retocarla o camuflarla periódicamente (como media, cada 3-4 semanas), ya sea con técnicas como las mechas o con los productos específicos para colorearla. De esta forma se consigue un tono “sin fisuras” y un acabado capilar sano y natural.

10-Pasas del masaje capilar. Con la excusa de la falta de tiempo, la mayoría nos limitamos a aplicar los productos sobre el cabello… y ya está, y nos olvidamos de la importancia de masajear el cuero cabelludo.  Los expertos insisten en que es un gesto clave, sobre todo para devolver a la vida a los cabellos mustios, ya que es la forma de activar el bulbo piloso y favorecer la circulación sanguínea hacia esta zona. Se puede aprovechar el momento de aplicar el champú (haciendo movimientos circulares con las yemas de los dedos) o también hacerlo “en seco”: siéntate con la cabeza inclinada ligeramente hacia abajo y, en esta posición, y con las yemas de los dedos, aprieta y suelta el cuero cabelludo (sin frotarlo) durante 5 minutos (lo ideal es realizarlo todos los días).

 

FOTO: https://www.pexels.com/photo/close-up-photography-of-a-woman-touching-her-hair-851658/

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