Sí, la gota es una enfermedad (en contra de lo que opina un 43% de la población)

La gota es una enfermedad crónica que se caracteriza por la formación de cristales de urato (sal de ácido úrico) en los tejidos, sobre todo en las articulaciones, tendones y ligamentos, y que es muy prevalente en los países occidentales debido, entre otros factores, al aumento de la longevidad. La elevación del ácido úrico en la sangre puede deberse a factores genéticos como la mayor o menor capacidad para eliminarlo por el riñón o el intestino; una dieta poco equilibrada, algunos medicamentos y otras patologías como, por ejemplo, la enfermedad renal crónica, que pueden provocar la aparición de esta enfermedad que, en contra de la creencia más extendida, no está provocada por “algo” que haga el paciente.

Sin embargo, y a pesar de todas estas “credenciales”, sólo el 56,7% de los españoles considera que la gota es una enfermedad, un porcentaje aún menor en los hombres (53,8%), a pesar de que a ellos les afecta más. Esta es la principal conclusión arrojada por el estudio de investigación “La percepción de la Gota en España“, realizado por Grünenthal y la Liga Reumatológica Española (LIRE). Según este estudio, casi la mitad (4 de cada 10 participantes) define a la gota como “un dolor intenso asociado a malos hábitos de alimentación”, una percepción que demuestra que sigue tratándose de una patología estigmatizada, que se considera “auto-causada” por los malos hábitos de vida.

El objetivo de esta investigación es dar voz a los pacientes sobre una enfermedad tan poco tenida en cuenta y que tanto impacta en la calidad de vida. “La gota es una enfermedad crónica cuyo diagnóstico, tratamiento y control adecuado de los niveles de ácido úrico puede incluso permitir su curación. Para ello es vital la implicación del propio paciente en su seguimiento”, señala la doctora Ana Esquivias, directora del Departamento Médico de Grünenthal.

En este sentido, el vicepresidente y secretario general de LIRE, Fernando Vega, define a la gota como una enfermedad a la que se le ha dado “muy poco cariño” en el ámbito médico y social: “Apenas existen estudios sobre ella y socialmente prevalece una idea muy equivocada de lo que es y de las consecuencias que puede tener en la salud a medio/largo plazo“. Precisamente, el estudio ha puesto de manifiesto esas falsas creencias que rodean a la enfermedad, reflejando, por ejemplo, que un alto porcentaje de la población (el 42%) piensa que es incurable o desconoce si lo es o no,  cifra que asciende a más de la mitad entre los españoles de 30-34 años.

Por su parte, para el doctor Enrique Calvo, reumatólogo en el Servicio de Reumatología del Hospital Universitario HM Sanchinarro, las conclusiones extraídas de este estudio se corresponden con su propia experiencia profesional, y ha defendido la necesidad por parte de los profesionales de difundir globalmente un mensaje unitario sobre la importancia de la gota y de su tratamiento: “Son unos datos muy valiosos sobre los que deben trabajar juntos médicos, pacientes y sociedad para lograr que más personas afectadas acudan a su médico y obtengan un tratamiento adecuado”.  En este sentido, el doctor Calvo reconoce que algunos pacientes llegan a la especialidad de Reumatología con un retraso diagnóstico y terapéutico en muchos casos demasiado tardío y poco conveniente para el enfermo por sus consecuencias y secuelas sobre las articulaciones y otros órganos y sistemas. A esto hay que unir que la gota grave aumenta dos veces el riesgo de mortalidad prematura cuando no está controlada.

Pero, por suerte, este estudio arroja también un dato positivo, y es el reconocimiento por parte de la sociedad española de que existe una necesidad no cubierta al respecto: sólo el 6,4% de la población cree que la sociedad le da a la gota la importancia que se merece, y entre el 45 y el 50% tiene interés en conocer en mayor profundidad aspectos relacionados con los tratamientos, causas, consecuencias y recomendaciones de una enfermedad que afecta a una persona cercana en el 30% de los encuestados y cuyo control es difícil, ya que los pacientes solo son conscientes de que padecen gota cuando sufren los llamadas “ataques”, caracterizados por episodios agudos de inflamación, o cuando se producen lesiones en las articulaciones o síntomas persistentes, lo que se denomina “gota crónica”.

 

CANARIOS Y VALENCIANOS, LOS MÁS CONCIENCIADOS RESPECTO A ESTA PATOLOGÍA

  • Según la segmentación por Comunidades Autónomas realizada en el estudio de investigación “La percepción de la gota en España“, de Grünenthal, los canarios y los valencianos son los españoles más concienciados sobre las consecuencias a largo plazo de la gota. En el caso de Canarias, el 57,3% de la población reconoce que influye en la pérdida de la calidad de vida, un porcentaje bajo, pero algo superior, al 49,4% de la media nacional. Esta cifra, en el caso de la Comunidad Valenciana, es del 56,7%. En el otro extremo están Cataluña, Navarra y La Rioja, con porcentajes situados entre el 41 y el 42%.
  • En relación a las revisiones médicas, los canarios vuelven a ser los más concienciados sobre su salud, con un 92,5% de la población que reconoce realizarse todas las pruebas. En el otro extremo se encuentran los andaluces y cántabros que, sin embargo, también tienen un porcentaje de seguimiento alto con un 81 y 80% respectivamente. El aspecto negativo lo ofrece el control sobre los niveles del ácido úrico, ya que solo un 2,7% de las personas que realizan seguimiento a un valor concreto lo hacen sobre este dato.

FOTO: https://www.pexels.com/photo/feet-toes-limbs-legs-57654/

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