Sí, hay que ponerse fotoprotector (y otros cuidados faciales que se nos olvidan en invierno)

Cuando el frío aprieta, nadie duda en ponerse capas de ropa encima. Pero no siempre nos acordamos de que también es necesario “abrigar” la piel que queda expuesta (principalmente la del rostro). Y es que el frío, el viento, la humedad, los cambios bruscos de temperatura o la sequedad producida por las calefacciones afectan directamente a nuestra epidermis. No en vano, se trata del “escudo” más importante que tenemos ante cualquier cambio exterior y su función principal es proteger al resto del organismo de las inclemencias meteorológicas. Por eso, necesita una serie de cuidados extra que la hagan lucir perfecta -y, sobre todo, sana- a pesar del temporal:

1-Hidratar (como si no hubiera un mañana). “La hidratación es muy importante , especialmente durante los meses más fríos, ya que con la bajada de las temperaturas la piel puede resentirse, especialmente por las condiciones atmosféricas adversas, como el viento o el frío, que pueden producir sequedad y eczemas“, explica la doctora Mayte Truchuelo, dermatóloga del Instituto Dermatológico de Vithas Internacional.

2-Nariz y orejas: las grandes olvidadas. Tanto la piel como los tejidos que se encuentran debajo de ella mantienen una temperatura constante gracias a la sangre que circula por ellos. Cuando la exposición al frío es prolongada, el organismo, de forma automática, estrecha los pequeños vasos sanguíneos de la piel en aquellas zonas que están más expuestas, como la nariz y las orejas, para concentrar todos sus esfuerzos  en aportar sangre a órganos vitales tan importantes como el corazón o el cerebro. Como resultado de esta “autoprotección”, estas partes reciben menos sangre caliente, enfriándose rápidamente y quedando más vulnerables a los agentes mediaoambientales. Por eso es tan importante protegerlas adecuadamente, acordándose de aplicar en estas zonas la crema hidratante y cubriendo los oídos con gorros u orejeras.

3-Cuidado con los contrastes. Cuando se trata del frío, puede ser peor el “remedio” (calor) que la “enfermedad”: los microclimas que nos creamos en casa y en la oficina (calefacciones, especialmente las de aire caliente; materiales aislantes, etc.) para combatir los rigores invernales hacen que descienda la humedad ambiental, por lo que tanto el organismo como la piel tienen que soportar una mayor sequedad. ¿El resultado? La piel se reseca y también aparecen “pupas” típicas como las calenturas o los labios agrietados. Para combatir este efecto, además de la hidratación externa, es importante también la interior, con la ingesta adecuada de líquidos. Y como remedio exprés, ten siempre a mano un spray de agua termal o las novísimas brumas hidratantes, que se pueden aplicar incluso encima del maquillaje.

4-Siempre, FPS. Sí, también hay que usar protección solar en invierno. Como explica la doctora Truchuelo, “la fotoprotección está indicada a diario, aunque no tiene que ser tan alta como en verano. Con un factor 30 se previene la aparición de manchas y la carcinogénesis. En el caso de la nieve, es necesario extremar la protección solar, ya que los rayos ultravioleta se reflejan en la superficie y la radiación es intensa”.

5-Aprovechar las “bondades del bajo cero”. “En lo que se refiere a la piel, el invierno tiene una ventaja: al estar menos expuestos al sol, es la época idónea para llevar a cabo tratamientos como los peelings o la aplicación del láser para la eliminación de manchas o cicatrices”, comenta la dermatóloga.

 

Foto: https://www.pexels.com/photo/photography-of-woman-in-black-jacket-and-white-knit-cap-smiling-next-to-black-metal-fence-783222/

 

0 Compartir
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On Instagram
Ir a la barra de herramientas