Sí, con tendinitis se puede (y se debe) seguir entrenando

La tendinitis es uno de los “gajes del oficio” más frecuentes en las personas que practican deporte. Consiste en una inflamación del tendón provocada por una lesión recurrente o la repetición del mismo gesto o movimiento de forma continuada en el tiempo. Es el caso, por ejemplo, de las lesiones producidas cuando se juega al tenis, y también es la causa de muchas bajas laborales por sobreesfuerzo. Tal y como explica Noelia Sánchez, fisioterapeuta de Zagros Sports, la tendinitis puede estar también producida por otras causas menos comunes, como las metabólicas debidas a carencias en la alimentación y la hidratación o tendinitis con un origen degenerativo. “En la mayoría de los diagnósticos, el daño no está solo en el tendón sino que involucra a más tejidos que se encuentran a su alrededor, afectando a los músculos o a la vaina sinovial que recubre a los tendones, entre otros“.

La gran duda a la que se enfrentan las personas que padecen una tendinitis es: ¿sigo o no sigo haciendo deporte? La respuesta de la experta es rotunda: sí. “Aunque los primeros días de dolor más intenso se recomienda reposo y tratamiento, a medida que los tejidos se reparan es posible retomar la actividad física, controlando la intensidad para no forzar el cuerpo, ya que está comprobado que el ejercicio moderado, combinado con la fisioterapia, reduce el dolor y favorece la recuperación“. La razón de este efecto beneficioso es que el ejercicio provoca que aumente la vascularización de la zona lesionada y se mejore la nutrición de los tejidos, disminuyendo por tanto el dolor, “así que no es necesario esperar hasta una completa recuperación para volver al gimnasio“, dice la experta, quien recomienda las pautas que se deben seguir en este caso:

1-“Escuchar” al cuerpo. Al retomar el deporte para favorecer la recuperación hay que tener en cuenta las sensaciones que recibe el cuerpo, siempre adaptando el ejercicio a la lesión y manteniendo la comunicación con el médico, el fisioterapueta y el entrenador personal para establecer el programa de entrenamiento más conveniente. Hay que valorar la variabilidad de los ejercicios, la técnica y el terreno en que se suele entrenar, así como los tiempos de entrenamiento. “A veces cosas tan nimias como el tipo de calzado pueden ser las responsables de la inflamación”, dice Sánchez. Los ejercicios en piscinas son los más recomendados debido al bajo nivel de impacto del agua en el aparato locomotor, lo que facilita la vuelta gradual a la actividad por parte del deportista. El tiempo de tratamiento es variable, dependiendo de cada paciente, de su condición física, del tejido afectado, etc.

2-Estiramientos: básicos e imprescindibles. No solo es que el deporte beneficie la vuelta a la normalidad y reduzca el dolor, sino que los fisioterapeutas aconsejan la práctica de estiramientos como parte de la rehabilitación de la tendinitis. En las primeras sesiones hay que realizar estiramientos pasivos encargados de provocar la relajación del músculo para que se reduzca la tensión sobre el tendón. Después, las personas lesionadas reciben de sus fisioterapeutas ejercicios de auto estiramiento para hacer en casa y continuar con el objetivo de relajar la musculatura.

3-En busca del máximo rendimiento. En las semanas siguientes de tratamiento se incluye la práctica progresiva de ejercicios excéntricos y estiramientos balísticos, que se caracterizan porque con ellos el músculo se contrae mientras el tendón se alarga de manera repetitiva. La experta explica que, aunque hubo un tiempo en que estos ejercicios se consideraron peligrosos, se ha demostrado que son fundamentales para una correcta vuelta a la práctica deportiva y la prevención de futuras lesiones, ya que llevan los músculos a su máximo rendimiento. “Por ejemplo, en un partido de tenis, los tendones sufren el esfuerzo de los mismos gestos durante horas. Si estos movimientos van a ocurrir durante el partido, ¿cómo no vamos a realizarlos en la rehabilitación y pensar que el deportista está recuperado?”.

4-Pautas para los primeros días. Finalmente, la experta ofrece una guía práctica a seguir durante los primeros días tras el diagnóstico de tendinitis:

  • -Retomar la práctica de deporte tras varios días de dolor más intenso de forma progresiva, evitando volver demasiado pronto al volumen de entrenamiento e intensidad previos a la lesión.
  • Variar todo lo posible el entrenamiento, evitando realizar constantemente los mismos ejercicios. Así se evita, por un lado, forzar la zona de la tendinitis y, por otro, se previenen futuras lesiones.
  • -Respetar los tiempos de descanso. Tras una sesión de entrenamiento de elevada intensidad se debe permitir al cuerpo un periodo de reposo de 48 horas. El descanso puede consistir en practicar una actividad de más baja intensidad o, simplemente, dar un paseo para mantener los músculos activos pero sin forzarlos.
  • -Cuidar la hidratación y la nutrición, evitando en la medida de lo posible los azúcares, dado que producen una mayor respuesta inflamatoria en el organismo. Asimismo, la ingesta adecuada de agua es clave para garantizar el buen funcionamiento de músculos, tendones y articulaciones.

 

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