Seis frutas cítricas que te libran de gripes y resfriados

Ahora que -¡por fin!- el invierno se ha instalado en nuestras vidas, es un momento excelente para incluir los cítricos en los menús diarios. Este tipo de fruta tiene muchísimas propiedades, entre las que destaca la de reforzar el sistema inmonológico y, por tanto, las defensas del organismo frente a las infecciones. La razón de esta defensa se encuentra en su componente principal, la vitamina C, que mantiene la superficie de los glóbulos blancos (auténticas corazas del cuerpo frente a la acción de virus y bacterias) en un estado de oxidación bajo, garantizando así un ataque rápido contra cualquier microorganismo invasor. Pero hay más: numerosas investigaciones científicas han demostrado la estrecha relación que existe entre el consumo habitual de cítricos y el menor riesgo de desarrollar patologías como el cáncer, dolencias coronarias y enfermedades del aparato respiratorio. Estas son las principales “virtudes” de los seis cítricos más habituales en los mercados esta época del año:

Mandarina: Su contenido en agua es mayor que el de otros cítricos. Además, es rica en bromo, un nutriente que favorece el sueño; ácido fólico (fundamental en el embarazo), potasio y vitamina A. Cien gramos aportan unos 35 mg de vitamina C. Es mejor comprarlas a granel, eligiendo una a una, que en redecillas. La corteza debe ser tersa y no presentar daños ni zonas blandas. En el frigorífico se conservan durante una o dos semanas.

 

Limón: Es rico en ácido fórmico, un poderoso conservante que lo convierte en un estupendo antiséptico fundamental en la cicatrización de heridas y el tratamiento de inflamaciones venosas, como las varices. Aporta 50 mg de vitamina C por cada 100 gr de alimento y, además, contiene vitaminas A, B y P. Pueden permanecer almacenados durante aproximadamente dos semanas, siempre que se haga en un lugar seco y fresco.

 

Naranja: Además de su contenido en vitamina C (50 mg por cada 100 gr), que la convierten en la mejor aliada frente a gripes, catarros y anginas, es rica en vitamina A y vitaminas del grupo B. Asimismo, es diurética y proporciona efectos tonificantes. Para saber si están maduras, más que del color (algo que depende de la variedad) hay que comprobar que pesen y que sean grandes y que no muestren señales de golpes o presiones. Se conservan durante una semana a temperatura ambiente  y más tiempo en el frigorífico.

 

-Pomelo: De reconocido poder diurético, depurativo y laxante (especialmente si se consume en ayunas),  es bajo en calorías y rico en vitaminas A, B y C (40 mg por cada 100 gr) y en ácido fólico. Debido a su piel acolchada, poseen una protección óptima que les impide secarse. Lo mejor es consumiros como mucho dos semanas después de comprarlos.

 

-Kiwi: Ostenta el título de “rey de los cítricos” debido a que es el que más vitamina C aporta (una sola pieza cubre las necesidades diarias de un adulto, en torno a los 100 mg) por lo que, además de su acción frente a las infecciones, acelera el metabolismo y propicia la capacidad de concentración. Es rico en magnesio, es diurético y ligeramente laxante. Está maduro cuando la piel  cede  a la ligera presión de los dedos. Los maduros se conservan durante una semana en el frigorífico.

 

-Lima: Se cosecha durante todo el año en muchos países tropicales, de forma que se pueden consumir durante todo el año. Además de en vitamina C (34 mg por cada 100 gr), es rica en calcio, potasio y ácido fólico. Su zumo sirve para combatir la tos y los dolores de estómago. Es muy delicada, así que es conveniente manipularla con cuidado, ya que se arruga rápidamente. Lo mejor es almacenarla en un lugar fresco y oscuro

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