Sí, se puede congelar (y otros secretos ocultos del aguacate)

aguacatesEs sin duda uno de los alimentos de moda (su bajo contenido en azúcares ha hecho que se le levantara el tradicional “veto” al que estaba sometido en el mundo de las dietas, motivado por su aporte de grasas). Pero el aguacate aporta mucho más que pocos hidratos y mucho sabor y color:

Primo hermano del laurel. ¿Qué tienen en común alimentos tan en las antípodas gustativas como son el laurel, el alcanfor, la canela y el aguacate?  Pues que pertenecen a la misma especie arbórea: las lauráceas, unas plantas leñosas productoras de esencias que crecen en regiones cálidas. En el caso del aguacate, su origen se encuentra en países como México, Colombia y Venezuela, en los que los colonizadores lo bautizaron como “pera de las Indias”.

-Muchas variedades. Cada vez más, el aguacate ha ido abandonando ese “halo de exotismo” que ha tenido durante años y hoy en  día se puede encontrar en el mercado prácticamente durante todo el año, distinguiéndose distintas variedades: Hass (pequeño, rugoso, de piel oscura y pulpa amarilla), Bacon (de color verde brillante), Cocktail o Dátil (alargado y sin hueso central, de sabor fino y delicado), Fuerte (en forma de pera, sin brillo y de piel fina y áspera; es el que alcanza un peso mayor), y Pinkerton (con forma de pera alargada, piel rugosa y sabor agradable). ¡Atención! en las básculas de autopesado de los supermercados y grandes superficies hay que buscarlo en la categoría de “frutas”.

-Mejor, a temperatura ambiente. El aguacate no madura en el árbol, sino que lo hace una vez recolectado. Para saber si está lo suficientemente maduro hay que sacudirlo y comprobar si el hueso se mueve o si la cáscara cede a una leve presión con el dedo. Si no es así, hay que dejarlo madurar a temperatura ambiente 1-3 días. Para acelerar el proceso se puede envolver en papel de periódico. En caso de que esté en su punto, lo ideal es guardarlo en la parte menos fría de la nevera para evitar que se pase.

-A vueltas con el hueso. Uno de los grandes “retos” en la preparación de los aguacates es quitar el hueso. Para evitar que la pulpa se desmorone, hay que pinchar el hueso con la punta de un cuchillo y sacarlo moviéndolo con cuidado. La pulpa se despega más fácilmente rodeando por dentro la piel con una cuchara.

-Sazón, cocción… pautas básicas. La forma habitual de consumirlo es crudo: si el aguacate se cuece se vuelve muy amargo. En cambio, sí puede calentarse. A la hora de sazonarlo hay que tener en cuenta que la sal debe echarse en el momento de ir a comerlo, ya que si se adereza con mucha anticipación, puede adquirir un desagradable tono oscuro. Por esta misma razón, debe consumirse lo antes posible después de abrirlo. Para retrasar el “ennegrecimiento” de la pulpa, se puede rociar con zumo de limón. 

-Congelarlo: ¿sí o no? Si solo se va a consumir una parte del aguacate, la otra puede conservarse durante 24 horas siempre que se le deje el hueso, se rocíe con un poco de zumo de limón y se introduzca en la nevera, protegida con un film de plástico o un recipiente hermético. El aguacate también se puede congelar, pero no entero; para ello, hay que extraer la pulpa, aplastarla bien y mezclarla con una gota de zumo de limón.

-No solo en ensalada. El aguacate relleno (de jamón, gambas, atún, cangrejo….) es un estupendo aperitivo o primer plato. La pulpa es la parte más versátil de este alimento. En algunos países se consume a modo de mantequilla, machacada y aliñada con aceite y limón. Pero la receta más popular de la pulpa del aguacate es el guacamole, una preparación en la que a la pulpa machacada se añaden otros ingredientes como pimientos, cebollas, especias, tomate y zumo de limón. Más desconocida es la opción de consumir el aguacate dulce: basta con añadirle un chorrito de miel.

 

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