Reuniones familiares: ¡tengamos la fiesta en paz!

Según los resultados de la encuesta “Pregunta IMOP-Berbés” (una iniciativa que proporciona información sobre la situación de la opinión pública con relación a temas de actualidad), para el 56,8% de los españoles, lo mejor de la Navidad es poder reunirse con amigos y familiares, seguido de los villancicos y el ambiente navideño (11,9%) y la ilusión que se percibe en los niños (6,4%).  Sin embargo, lo de la “noche de paz y de amor” que pregona el villancico no siempre se cumple cuando nos tenemos que sentar a la mesa con parientes con los que no se congenia, no se mantiene un trato fluido o a los que, simplemente, no tragamos. Aunque el deseo más íntimo (y no siempre confesable) de muchas personas sería el de evitar la presencia de esos familiares incómodos, los expertos recomiendan hacer justo lo contrario, esto es, afrontar estos momentos con determinación y, en la medida de lo posible, aprovecharlos para sentar las bases de una relación cordial que sirva para convivir en paz el resto del año.

Entre los motivos que suelen estar detrás de estas fricciones el psicólogo Xavier Savin destaca las ideas (políticas, deportivas, musicales o incluso tan intrascendentes como el elegir el canal de TV para ver la retransmisión de las campanadas). “No todos los miembros piensan igual ni todos estarán de acuerdo… pero no pasa nada. No hay que tomárselo como una ofensa personal, se trata solo de una opinión”. Otra “piedra de toque” son los roles, que en algunas familias están muy marcados: “Puede haber una figura autoritaria, que impone unos límites estrictos sobre qué se puede decir y qué no. En estos casos no suele existir un conflicto visible, pero naturalmente eso genera rencor y a veces desemboca en la necesidad de mentir para poder conseguir los objetivos que nos marquemos sin tener la sensación de que nos están juzgando”, dice el experto.

Para plantar cara a estas y otras situaciones y tener “la fiesta en paz”, Xavier Savin recomienda aplicar los siguientes principios:

1-Empatía en “modo navideño”. Resulta muy liberador olvidarse de que los demás deben pensar tal y como tú lo haces y entender que seguramente han llegado a diferentes conclusiones porque han vivido circunstancias distintas a las tuyas.

2-No saques las cosas de quicio. Piensa qué es para ti inaceptable, por ejemplo: insultos, agresiones, amenazas, etc. Si no se da ninguna de estas situaciones, considera que lo ocurrido no importa tanto.

3-No magnifiques el otro punto de vista. Algunas opiniones se basan únicamente en emociones. Date cuenta de que, en ese caso, de nada sirve discutir. Y no entres al trapo: si te sientes ofendido por un comentario, no alimentes la discusión. Repite el comentario y añade cómo te ha hecho sentir.

4-Relájate. Para no sentirte mal, recuerda que eres responsable de lo que dices, no de lo que otros entienden; si te han interpretado mal, intenta aclararlo y si no lo logras, acéptalo.

5-Pon espacio de por medio. Cuando te sientas nervioso o enfadado, intenta en la medida de lo posible alejarte de la situación antes de continuar conversando ya que de lo contrario te expresarás de manera incorrecta y perderás la razón.

6-Practica la escucha activa. No te limites a oír, presta atención al mensaje completo.

7-No juzgues. Se puede estar o no de acuerdo, pero hay que respetar que siempre existirán otras opiniones.

 

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