Pérdida de peso y cáncer de mama: buenas noticias

La lucha contra los kilos de más no es una batalla precisamente fácil en la etapa premenopáusica y durante la menopausia, pero hay muchas razones para no tirar la toalla. Una de ellas ha venido de la mano de los resultados de una investigación realizada por expertos del Departamento de Investigación en Oncología y Terapias Médicas del City of Hope Comprenhensive Cancer Center, en Duarte, California (EEUU). Se sabe desde hace tiempo que la obesidad es un factor de riesgo de cáncer de mama, pero no estaba del todo clara la relación entre la pérdida de peso y la reducción de las posibilidades de desarrollar este tumor, y tampoco hasta qué punto adelgazar podría marcar una diferencia significativa en este sentido o si había un momento óptimo para acometer esta pérdida de peso.

Ahora, los investigadores norteamericanos han afinado respecto a estos “cabos sueltos”, comprobando que la pérdida de un 5% o más del peso después de la menopausia podría reducir las probabilidades de sufrir un cáncer de mama en aproximadamente un 12%. Un ejemplo gráfico de esta relación: para una mujer de 77 kg, perder un 5% de su peso significaría pesar 3,8 kg menos. Se trata, por tanto, de una reducción pequeña y totalmente factible y sostenible en el tiempo que “podría tener consecuencias importantes para la salud. No se tiene por qué tener un peso normal para obtener este beneficio, y tampoco es necesario perder una cantidad tremenda de peso, sino que es algo que se puede lograr por una misma, sin grandes sacrificios”, señala el doctor Rowan Chlebowski, uno de los autores del estudio.

En la investigación se incluyeron datos de más de 61.000 mujeres postmenopáusicas, todas ellas con una edad comprendida entre los 50 y los 79 años al inicio de la investigación, y se prolongó durante más de 11 años, durante los cuales se analizó su peso y se hizo un seguimiento de su estado de salud. En este tiempo, más de 3.000 de ellas desarrollaron un cáncer de mama invasivo. Del grupo original, unas 8.100 perdieron un 5% o más de su peso corporal, y los investigadores las compararon con más de 41.000 mujeres cuyo peso había permanecido estable. Estas últimas presentaron un Índice de Masa Corporal (IMC) promedio de 26,7, que, según las pautas establecidas al respecto, se considera sobrepeso. Con estos datos, los autores del estudio constaron la relación entre la pérdida de peso y la reducción del riesgo de este tipo de cáncer, y comprobaron además que en aquellas mujeres que habían adelgazado más kilos (un 15% o más de su peso corporal), esta reducción alcanzaba el 37%.

La razón de esta relación hay que buscarla en una serie de factores asociados a la pérdida de peso, como es una menor inflamación, lo que podría explicar el riesgo más bajo de cáncer, según Chlebowski. Por su parte, la doctora Virginia Maurer, jefa de cirugía de mama y directora del Programa de Salud de la Mama del Hospital Winthrop, de la Universidad de Nueva York (EEUU) valoró positivamente estos hallazgos, señalando que se trata de un estudio importante que demuestra que nunca es demasiado tarde para perder peso. “Adelgazar y hacer más ejercicio son dos aspectos sobre los que se tiene el control, y con ello no solo se puede reducir el riesgo de cáncer de mama sino también de enfermedad cardiovascular, de diabetes, de problemas de las articulaciones y de otros tumores relacionados con el sobrepeso“, señaló.

 

Foto: www.pexels.com/photo/woman-girl-fat-fitness-42069/

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