Mujeres y menopausia: el papel de las empresas ante a un tema que sigue siendo tabú

La legislación de la mayoría de los países y los estatutos de las empresas contemplan políticas de distinto tipo (permisos, exención de realizar ciertas actividades, bajas, etc.) para las trabajadoras durante el embarazo. Y de la misma manera, cada vez hay más voces que reclaman adoptar medidas similares en el caso de las mujeres que atraviesan el periodo de la menopausia, tal y como publica un reportaje del periódico británico Daily Mail. Las abanderadas de esta reivindicación han sido, de nuevo, las mujeres del mundo del espectáculo. Angelina Jolie, que sufrió una menopausia quirúrgica como consecuencia de la intervención de extirpación de ovarios a la que tuvo que someterse, ha hablado abiertamente de lo que define como “una etapa que forma parte de la vida y sobre la que no hay nada que temer”. Tampoco ha tenido reparo en compartir su experiencia Kim Cattral, la desinhibida Samantha Jones de “Sexo en Nueva York”, quien ha descrito, cómo,  cuando experimentaba los sofocos, se sentía “como si se sumergiese en agua hirviendo”.

Las repercusiones de esta etapa de la vida femenina ha sido el objetivo de una investigación llevada a cabo por el equipo de Myra Hunter, profesora de Psicología Clínica de la Salud del King’s College, en Londres (Inglaterra). En este estudio se hizo un seguimiento a un total de 124 mujeres que trabajaban tanto en el sector público como en el privado, comprobando que los síntomas más característicos de la menopausia (los sofocos, principalmente) tenían un impacto significativo en sus vida y, también, en su faceta profesional. Tal y como explicó Hunter, esta situación se ve propiciada por el hecho de que la menopausia sigue siendo un tema tabú, tanto en la sociedad en general como en el mundo laboral en particular. “Las mujeres que atraviesan esta etapa no quieren que se las trate como si estuvieran enfermas, sino que les gustaría que hubiera un poco más de concienciación y de comprensión al respecto, como ya ocurre con las embarazadas”.

La edad media en la que se experimenta la menopausia es de 51 años, pero tanto ésta como a forma en la que se experimenta la sintomatología varían mucho de una mujer a otra. El síntoma físico más frecuente son los sofocos y sudores nocturnos (los padecen aproximadamente el 80% de las mujeres y en el 20-30% de los casos son lo suficientemente intensos como para afectar a la calidad de vida). En cuanto a la afectación emocional, es habitual sentir cansancio, cambios de humor y pérdida de autoestima.

En España, según se recoge en el estudio “La mujer española a partir de los 50 años”, realizado por Tena Lady y avalado por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), alrededor del 85% de las mujeres experimenta un deterioro en su calidad de vida durante este periodo y cerca del 20% sufre depresión.

Aunque no existen evidencias científicas sólidas respecto a las repercusiones que estos síntomas del climaterio tienen en la faceta profesional de las mujeres o su relación con las bajas laborales, de la investigación de Myra Hunter se desprende que un “reconocimiento” de este momento vital por parte del entorno puede resultar muy positivo en el alivio de los síntomas. Partiendo del dato de los sofocos (las participantes reportaban una media de 56 episodios a la semana), se dio a la mitad de las mujeres investigadas un folleto en el que se explicaba cómo manejar este síntoma mediante ejercicios de terapia cognitivo conductual; se les pidió que escribieran sobre los sentimientos que experimentaban al tener los sofocos y se les ofrecieron pautas para hacer frente a los estereotipos negativos que rodean esta etapa.

Los resultados pusieron de manifiesto que aquellas que habían seguido las recomendaciones de este folleto experimentaron una reducción de los síntomas menopáusicos y aseguraron que sus sofocos eran menos intensos. Para Hunter, estas conclusiones demuestran que la mitad de la ansiedad que generan los sofocos se deben a al temor o la vergüenza respecto a cómo éstos son percibidos por las personas del entorno. “Las bromas y comentarios que se pueden producir al respecto causan vergüenza y producen ansiedad, de ahí que la tendencia sea a ocultar los síntomas”.

La psicóloga y su equipo sometieron a un seguimiento a estas mujeres constatando, 5 meses después, que el número de sofocos se había reducido en un tercio. Las conclusiones finales de esta investigación reflejan que abordar la ansiedad derivada de los síntomas menopáusicos redujo en un 82% el impacto de los síntomas y que, además, un 37% de las mujeres se habían animado a hablar abiertamente del tema con sus jefes.

Respecto a estos resultados, Tina Weaver, CEO de la organización benéfica Wellingbeing of Women (que financió la investigación) señaló que “resulta preocupante que muchas mujeres sufran estos síntomas, que resultan incapacitantes, y se sientan tan poco apoyadas durante la menopausia, hasta el punto de que algunas se ven obligadas a abandonar sus puestos de trabajo. Se trata de un proceso que, aunque es natural, ha sido pasado por alto socialmente durante demasiado tiempo y se sigue considerando un tabú”.

Photo by LinkedIn Sales Navigator on Unsplash

0 Compartir
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On Instagram
Ir a la barra de herramientas