Mujeres y Ciencia: se necesita un #MeToo

Tal y como se recoge en el informe Pisa In Focus, aunque en los últimos años las chicas de muchos países han alcanzado e incluso superado a los chicos en cuanto a competencias científicas, este mejor rendimiento en Ciencias o Matemáticas no se traduce en un interés por las carreras de la rama tecnológica, y solo el 5% de las jóvenes de los países de la OCDE, como media, aspiran a una carrera de Ingeniería o Informática, mientras que el 18% de los chicos desean hacer una carrera en estos campos. Al margen de estas cifras, no hay más que darse una vuelta por las aulas de alguna de las carreras englobadas bajo la categoría STEM (siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para comprobar la reticencia o poca motivación de las estudiantes femeninas por estos estudios.

En nuestro país contamos con figuras como María Blasco, doctora en Bioquímica y Biología Molecular, con una amplia y exitosa trayectoria en el campo del antienvejecimiento y uno de cuyos últimos “hits” ha sido lograr, al frente de un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), curar la fibrosis en ratones. Pero la realidad es que tanto Blasco como otras tantas mujeres científicas siguen siendo consideradas una especie de rara avis. Con motivo de un reportaje que realicé para el último número de la revista TELVA NIÑOS (octubre 2017) , tuve ocasión de preguntar aun buen número de expertos sobre la causa del escaso interés de las jóvenes por las carreras STEM, y todas las respuestas llevaban a la misma dirección: la falta de referentes debida, a su vez, a la escasa visibilidad que tienen las mujeres que trabajan en estos campos.

Así, por ejemplo, no existe un homólogo femenino “potente” de personajes como Steve Jobs o Mark Zuckerberg, y tampoco se encuentran en esas series de culto que tanto influyen a los jóvenes. “Hay muchas de médicos y abogados, que cuentan con personajes que resultan verdaderos héroes y role models. Sin embargo, el estereotipo de chica tecnológica es Amy, la novia fea y friki de Sherldom Cooper en “The Big Bang Theory”, comenta María Serrano, ingeniera de Telecomunicaciones y directora de marketing de Schneider Electric.

En la misma línea, y con el objetivo de encontrar el porqué del bajo porcentaje de alumnas de estas carreras en su universidad, la Pompeu Fabra (UPF), la investigadora y matemática Helena Ramalhinho, directora del Business Analytics Research Group de la UPF, hizo un “sondeo” entre sus estudiantes y las jóvenes de su entorno, llegando a la conclusión de que las chicas perciben las áreas científicas y tecnológicas como poco accesibles o muy difíciles y tienden a considerarlas “cosas de chicos”. En este sentido, Aurelio Ruiz, responsable del programa Género & ICT de la UPF y Ana Freire, profesora e investigadora de la Escuela Superior Politécnica de la misma universidad, explican que “diversos estudios sugieren que un número importante de niñas, y desde edades muy tempranas, tienen la percepción de que los niños son más ‘brillantes’, pese a que los resultados objetivos no lo indican. Por otro lado, las diferentes carreras profesionales también están etiquetadas socialmente según las características personales requeridas, estando asociados los estudios técnicos (Ingeniería, Matemáticas, etc.) a la brillantez, frente a estudios de ciencias sociales o de la salud, donde se prima la capacidad de trabajo”.

Por tanto, y el contexto del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia que hoy se celebra, sería interesante plantearse llevar a cabo iniciativas como el movimiento #MeToo (a modo de reivindicación positiva en este caso) que tanta repercusión están teniendo en otros ámbitos, en el campo de las mujeres científicas, con el objetivo de dar visibilidad a su labor y, de esta forma, fomentar el interés hacia estas carreras por parte de niñas y jóvenes. Porque está claro que el ejemplo “arrastra”, sobre todo a esas edades.  “Hay casos clásicos como el de Hedy Lamarr (inventora de la encriptación utilizada por las comunicaciones modernas) o Grace Hopper (inventó el primer compilador para un lenguaje de programación), pero también se deben promocionar entre las chicas las contribuciones que mujeres en su entorno local realizan diariamente y que, desafortunadamente, no reciben a menudo el mismo reconocimiento y visibilidad que sus colegas masculinos”, señalan Aurelio Ruiz y Ana Freire.

¿Qué tal dar un paso más allá de la mera celebración del “Día de…” y apostar por campañas y/o estrategias enfocadas a dar a conocer y divulgar el trabajo de esas mujeres que han optado por la “vía STEM” y del que habitualmente tan poco se habla?

 

Carla Nieto Martínez

(www.carlanietomartinez.com)

 

 

FOTO: By Unknown, Tekniska museet [CC BY 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons

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