Los refrescos azucarados, de capa caída en Estados Unidos

Buenas noticias: según un informe publicado en la revista Obesity,el consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas (una importante fuentes de azúcares añadidos en las dietas de los estadounidenses) se ha reducido en la última década, tanto entre los niños como entre los adultos. “Las preferencias de las personas han cambiado y el consumo total de bebidas se está reduciendo, además del de las azucaradas. Quizás los mensajes sobre este tipo de bebidas están comenzando a calar entre la gente”, explica Sara Bleich, profesora de Políticas de la Salud en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan, de la Universidad de Harvard (EEUU). Los resultados de este informe reflejaron que la cantidad de adultos que afirmaron que tomaban una bebida azucarada a diario se redujo en 12 puntos de porcentaje en el periodo comprendido entre 2003 y 2014, elevándose ese porcentaje hasta los 19 puntos en el caso de los niños.

Estos datos contrastan con el ritmo alarmante al que sigue creciendo la obesidad en el país norteamericano: “Actualmente hay más personas de mediana edad, adultos y niños obesos que nunca, y los estadounidenses seguimos consumiendo demasiadas calorías. Incluso si los promedios generales bajan, la realidad es que comemos demasiado, y esa es la causa principal del aumento de la obesidad”.

Para Samantha Heller, nutricionista clínica en el Centro Médico de la Universidad de Nueva York, “la buena noticia es que el consumo de bebidas con azúcar se ha reducido en EEUU. La mala es que todavía tenemos mucho trabajo por hacer, porque este tipo de bebidas son el factor que más contribuye al consumo de los azúcares añadidos en nuestro país, y están altamente asociadas a la obesidad. Reducir su consumo podría tener un efecto significativo en la actual epidemia de sobrepeso y obesidad, siempre y cuándo sean reemplazadas por opciones más saludables, como el agua, el agua con gas, el té o la leche”.

Los resultados del estudio reflejaron que la mayor reducción en el consumo de bebidas azucaradas se produjo entre los adultos de casi todas las edades. En cuanto al consumo por grupos de población, éste siguió siendo alto entre los negros, los estadounidenses de origen mexicano y los adolescentes hispanos, grupos que presentan un riesgo alto de obesidad y diabetes tipo 2. Sara Bleich explica estos datos comentando que “esos grupos tienden a vivir en áreas más pobres en las que hay un exceso abundante de bebidas azucaradas baratas. Con el tiempo se produce un efecto de acondicionamiento al consumo de este tipo de bebidas, y éstas pasan a formar parte de los hábitos diarios, en sustitución del agua y otras bebidas sin calorías“.

Otro aspecto positivo que se desprende de este estudio es que la reducción general del consumo de bebidas azucaradas se compensó con un aumento del consumo de leche en los niños y, también, con el mayor consumo de agua, tanto en niños como en adultos.

Photo by Ashley Kirk on Unsplash

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