Ni lifting, ni botox ni bisturí: para rejuvenecer, ‘stretching’ facial

A medida que cumplimos años, la producción natural de colágeno y elastina (las dos sustancias encargadas de mantener la piel firme, tersa e hidratada) cae en picado, así que es necesario empezar a buscar ayudas externas. Tanto la cosmética antiedad como la medicina estética y la cirugía ofrecen soluciones para compensar estos “gajes de la edad”, pero un nuevo estudio del Departamento de Dermatología de la Facultad de Medicina Feinberg, de la Universidad de Northwestern, en Chicago (EEUU) parece haber abierto una vía -mucho más sencilla y económica y menos dolorosa-, para restar unos cuantos años a nuestro aspecto: el stretching o estiramiento facial. 

El estudio consistió en lo siguiente: los investigadores pidieron a 27 mujeres de mediana edad (de 40 a 65 años) que siguieran un régimen de ejercicios faciales durante 20 semanas. En la primera mitad del estudio, la “tabla” incluía hacer 32 ejercicios faciales específicos a diario durante más o menos media hora. En el resto del estudio, la periodicidad del régimen de ejercicios pasó a ser de cada dos días. Los autores de la investigación sacaron fotos a las participantes al principio, a la mitad y al final de la investigación. Los resultados pusieron de manifiesto que, al concluir el estudio, todas las participantes parecían haber rejuvenecido tres años como media.

Los cambios más significativos se apreciaron en la parte superior y la inferior de las mejillas, que lucían más rellenas al acabar este programa, pero las pacientes encontraron cambios incluso más evidentes. La conclusión es que 18 de las 20 áreas y rasgos en los que está dividido el rostro mejoraron a lo largo del estudio. En general, el cambio más comentado fue que notaban el contorno del rostro más suave, terso y firme“, comenta el doctor Murad Alam, autor de la investigación.

Tal y como explica Alam, la elasticidad cutánea tienden a “aflojarse” con el paso del tiempo y los “cojines” de gasa que se sitúan entre el músculo y la piel (que son responsables, entre otros rasgos, del relleno de los pómulos) se deshinchan.

Para poner en marcha este entrenamiento facial, las participantes se sometieron a dos sesiones de 90 minutos en las que se les enseñaron los ejercicios. La duración de cada uno era de un minuto y en ellos se incluían gestos de “movimiento y retención” como sonreír sin mostrar los dientes, fruncir los labios o sonreír mientras se forzaban los músculos de las mejillas hacia arriba.

La media de edad que aparentaban las participantes antes del estudio eran 50,8 años. A la mitad del mismo, ésta se había reducido a 49,6 años, siendo de 48,1 al final de las 20 semanas.

En vista de estos resultados, una de las cuestiones que se plantearon es si este efecto de la gimnasia facial podría ser similar en el caso de los hombres o si las mujeres más jóvenes podrían beneficiarse. “Se supone que también se pueden observar efectos en estos casos, pero hasta que no los estudiemos no sabremos si serán iguales, mayores o menores que los conseguidos con las mujeres de esta investigación”, dice Alam, quien puntualiza que puede que el ejercicio facial no sea por sí mismo suficiente para reemplazar a los métodos habituales, de efectos probados, para mejorar la apariencia facial (láser, rellenos, etc), “de hecho, puede que la mejor aplicación de estos estiramientos sea como complemento a estas intervenciones”.

Por su parte, el doctor Steve Xu, dermátologo del mismo hospital de Alam (aunque no participó en la investigación), explica que el papel rejuvenecedor de la gimnasia facial tiene su razón de ser: “El envejecimiento del rostro es mucho más que las arrugas que vemos en la cara. Se trata de un proceso complejo que incluye el adelgazamiento de las capas superiores de la piel y la reducción de colágeno y elastina en las capas más profundas. Pero con frecuencia, lo que realmente añade años al rostro de una persona es la pérdida de grasa y músculo. Unos pómulos altos y definidos son un componente importante de una cara atractiva y cuando envejecemos, esa definición se desvanece, por lo que las mejillas pierden su forma redondeada, lo que ‘empuja’ la cara hacia adentro y hacia abajo, algo que a su vez da lugar a que el mentón se vea menos definido“. Para Xu, fortalecer los músculos faciales mediante el ejercicio puede ser muy eficaz para ayudar a revertir algunos de estos cambios, al permitir que estos recuperen el tono perdido y, de esta forma, la piel que los cubre se redondee.

Los resultados de esta investigación se han publicado en el número del 3 de enero de la revista JAMA Dermatology.

 

Foto: https://www.pexels.com/photo/adult-beautiful-casual-cute-372042/

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