Hacer deporte “por contrato laboral”: ¿una opción factible en España?

En Suecia, algunas empresas públicas y privadas han convertido la actividad física en una obligación contemplada en el contrato laboral. Esta medida ha sido bien recibida por la nación más deportista de Europa, según el Eurobarómetro, que señala que un 70% de los suecos hace ejercicio una vez por semana y el 51%  se ejercita de dos a tres veces. A ello hay que añadir que este país nórdico fue pionero ya en los años 80 en subvencionar el ejercicio físico de sus trabajadores con una cantidad anual equivalente a unos 500 euros libres de impuestos. Asimismo, hace 4 años, un estudio de la Universidad de Estocolmo evidenció que practicar ejercicio durante la jornada laboral causaba una reducción del 22%  del absentismo y producía un aumento de concentración en los trabajadores y, en consecuencia, un incremento en su rendimiento. La cuestión es: ¿hasta qué punto esta medida puede ser efectiva a la hora de combatir los elevados -y alarmantes- índices de sedentarismo que registra la población?, ¿de qué forma habría que implementar esta iniciativa en la logística de las empresas?, y, sobre todo, ¿sería factible en el caso de los trabajadores españoles? Vamos a analizar algunos de estos aspectos:

1-¿Se puede imponer “por contrato” el ejercicio? Es normal que este cambio progresivo del incentivo de la actividad física a la obligatoriedad por contrato suscite ciertas dudas. En primer lugar, no todos los países europeos poseen la cultura ni el contexto en cuanto a lo que se refiere a la práctica de actividad física del que hacen gala los suecos. En segundo lugar, es razonable pensar que lo que hoy se contractualiza con el ejercicio abre la vía a que mañana suceda lo mismo con la comida, la lectura o cualquier otra actividad, por muy saludable que esta sea. En tercer lugar, habría que tener en cuenta que un trabajador que no cumpla con lo reflejado en su contrato podría ser despedido, aunque también es cierto que a la hora de firmarlo puede no hacerlo debido a este punto y buscarse otro trabajo. Y, en cuarto y último lugar, el ejercicio físico, que siempre es bueno para la salud, debe estar adaptado a la edad y estado de salud del trabajador. Por todo ello, habría opiniones y matizaciones para todos los gustos, pero hoy por hoy la estrategia ya es un hecho en Suecia, y el resto de Europa mira atentamente a este país país, al que se empieza a considerar un referente en este sentido.

2-¿Qué sucede en otros países europeos? En Francia por ejemplo, según una encuesta realizada para Decathlon el año pasado, sólo el 7% de las empresas del país alientan a sus trabajadores a practicar deporte, dato que contrasta con el  78% que asegura que realizaría ejercicio en la empresa si se cumplieran las condiciones adecuadas. En el caso de Bélgica, muchas voces autorizadas han puesto el grito en el cielo ante la obligatoriedad del ejercicio por contrato y, de hecho, la Federación de Empresarios del país ha comentado su desacuerdo ante la posibilidad de aplicar esta medida (aunque matizando que todo todo dependería del puesto de trabajo: por ejemplo, en instructores deportivos obviamente sí, pero siempre que estuviera debidamente especificado en el contrato), mostrándose escépticos en cuanto a su implantación en puestos sedentarios.

3-¿Se podría aplicar esta medida en España? Dentro del contexto que supone el hecho de que nuestro país tenga una población sedentaria del 24%,  el Consejo Superior de Deportes (CSD) llevó a cabo hace unos años un estudio sobre los beneficios que supondría implantar programas de actividad física en las empresas (en concreto en el grupo Mahou-San Miguel), y que arrojó unos resultados positivos en cuanto al aumento del rendimiento, fortalecimiento de la comprensión entre colegas y la cohesión de los equipos, así como en la mejora de las relaciones entre empleados y jefes. Hoy en día hay unas cuantas empresas en España que ya incentivan de forma voluntaria la práctica de ejercicio físico, y algunas como Google o el Banco de Santander cuentan en algunos de sus centros con instalaciones deportivas a disposición de sus empleados, mientras que otras como Liberty Seguros paga a sus empleados el kilometraje que realicen en bicicleta y otras como la energética Endesa financian parte de la actividad deportiva que realizan sus trabajadores. Sin embargo, aún es pronto para saber si la obligatoriedad de realizar ejercicio por contrato será una realidad generalizada y se implantará en el futuro.

4-Muchos beneficios para el trabajador. Además de reducir el absentismo, mejorar la salud en general y aumentar la concentración y el rendimiento laboral, el ejercicio físico reduce el sobrepeso y la obesidad, mejora la calidad del sueño y reduce el insomnio; contribuye a la regulación de la tensión arterial, mejora el perfil de los lípidos elevando el colesterol bueno (c-HDL) que contrarresta el malo (c-LDL), lo que beneficia notablemente a la salud cardiovascular; activa la circulación de retorno venoso en las piernas (lo que previene las varices y evita su progresión); canaliza las tensiones y mejora el estrés y el estado de ánimo; favorece las relaciones sociofamiliares si se practica en grupo y resulta fundamental como complemento en el abordaje de muchas enfermedades crónicas, entre otros beneficios.

 

Dr. Javier Cotelo Vila

Especialista en Medicina del Trabajo

Coordinador Médico de Salus & Wellness

 

FOTO: https://www.pexels.com/photo/women-having-exercise-using-dumbbells-903171/

 

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