¿Gripe o resfriado? Estas son las diferencias

Aunque el malestar que producen puede ser parecido, no es lo mismo estar afectado por una gripe o por un resfriado. Tal y como explica el doctor Manuel Linares, coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas, Medicina Tropical y del Viajero de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), “ambas son enfermedades infecciosas causadas por un virus. La gripe es una patología respiratoria aguda cuyo responsable es el virus influenza, mientras que en el resfriado existen más de 200 tipos diferentes de virus capaces de desencadenar sus síntomas, sus complicaciones son menos frecuentes, la duración suele ser menor y su sintomatología también es distinta”. El experto explica que la vía de contagio es por lo general respiratoria. “En el caso de la gripe, aunque se acompaña de sintomatología a este nivel (tos, estornudos, rinorrea, etc.), también lo hace con manifestaciones más generales (resultado de la diseminación del virus por la vía sanguínea (dolores musculares, dolor de cabeza, cansancio…)”.

Teniendo en cuenta que en esta época del año estas dos afecciones están en su “máximo apogeo”, es importante conocer las señas de identidad de cada una de ellas, para así tratarlas de la forma correcta. Estas son las pautas que ofrece el doctor Linares al respecto:

GRIPE

Quién es más vulnerable: Se consideran personas con alto riesgo de desarrollar complicaciones: los niños menores de 5 años, adultos mayores de 60-65 años, embarazadas, personas que viven en residencias u otros centros de cuidado a largo plazo; personas con patologías crónicas (asma, EPOC); enfermos cardíacos, personas con trastornos sanguíneos (anemias), problemas endocrinos (diabetes), obesidad, afecciones renales o hepáticas o aquellas que tengan su sistema inmunitario debilitado a causa de una enfermedad o la toma de medicamentos (VIH, cáncer o tratamiento con corticoesteroides).

-Síntomas: El periodo de incubación es de 18-36 horas, provoca siempre fiebre muy alta (38-40ºC), se acompaña de dolores de cabeza y musculares muy intensos y una tos frecuente que puede llegar a ser severa. “Debido a todos estos síntomas, la sensación de cansancio es elevada. Además, tiene otra sintomatología ocasional como es el dolor de garganta, la irritación ocular, la secreción y la congestión nasal, y los estornudo”.

Duración: La gripe puede durar hasta 10 días.

Tratamiento:  Es muy importante recordar que, al igual que los resfriados, al ser una enfermedad infecciosa causada por un virus no responde a antibióticos. Solo se administran medicamentos que mejoran el estado general del paciente, como antitérmicos, que reducen la fiebre, y en casos de tos seca persistente, un antitusígeno. Además, se recomienda reposo, hidratación (más de dos litros de líquido al día), vahos o inhalaciones de vapor de agua caliente, y baños tibios para bajar la fiebre, en caso de que ésta sea muy elevada.

Riesgos de una gripe “mal curada”: Puede provocar infecciones en las vías respiratorias superiores (fosas nasales, garganta) y vías respiratorias inferiores (pulmones). “Una de las complicaciones de la gripe más frecuente es la sinusitis, caracterizada por descarga de moco, obstrucción nasal, dolor de cabeza localizado en la frente y la región superior de la cara, estornudos, tos y fiebre moderada. Otra complicación de mayor gravedad es la neumonía, una infección pulmonar provocada por una bacteria que precisa un rápido diagnóstico y tratamiento”.

 

RESFRIADO

Quién es más vulnerable: Puede afectar a personas de todas las edades (¿quién no ha tenido un resfriado en el último año?), aunque la capacidad de enfrentarse al virus dependerá del sistema inmune de cada persona. “Los resfriados están presentes en todo el año, pero predominan más en los cambios estacionales y, fundamentalmente, cuando se cambia a una estación más fría. Ante la bajada de las temperaturas externas, disminuyen las defensas locales de nuestro cuerpo y es más fácil la transmisión entre personas”.

Síntomas: El periodo de incubación del resfriado es algo mayor (48-72 horas), con un frecuente dolor de cabeza, irritación ocular, estornudos, tos seca leve y abundante secreción (especialmente al principio) y congestión nasal. Rara vez provoca fiebre (en este caso, serían solo unas décimas), y el dolor muscular es leve. La sensación de cansancio es menor que en el caso de la gripe.

Duración: Los síntomas suelen durar una semana, pudiendo mantenerse la tos un par de semanas.

-Tratamiento: Es similar al de la gripe. Se resuelve solo y los fármacos (analgésicos y antitérmicos) no aceleran su curación sino que únicamente mejoran los síntomas. Es importante hidratarse lo suficiente para favorecer la eliminación de secreciones nasales.

Riesgos de un resfriado “mal curado”: Tiene como complicación una infección respiratoria. Sin embargo, los síntomas son más leves que los de la gripe mal curada, localizándose en nariz y garganta hasta que bajan al pecho, y pueden dar lugar a una bronquitis.

 

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