Estrés + sedentarismo + alimentación poco saludable, “aliados” del efecto negativo de la contaminación

Cada día hay más evidencias (a cada cual más preocupante) de los efectos negativos que la contaminación tiene para la salud. Así, por ejemplo, se sabe que la vida en los núcleos urbanos puede ser perjudicial desde el punto de vista respiratorio, concretamente en enfermedades como el asma, la EPOC y los problemas alérgicos. Los niños y los ancianos son los grupos de población más vulnerables a estos efectos y, por otro lado, en personas que están expuestas a la polución, se ha experimentado un incremento de la mortalidad por enfermedades respiratorias crónicas y por cáncer de pulmón.

Pero además de la contaminación en sí misma –en las grandes ciudades, el 92% de la población está expuesta a niveles considerados peligrosos–  se sabe que su impacto sobre la salud se ve potenciado e intensificado por otros factores como son el estrés, el sedentarismo y unos hábitos alimenticios poco saludables. Los especialistas de HM Hospitales ofrecen una serie de pautas y claves para minimizar los riesgos y estos efectos a los que están expuestas las personas que viven en las ciudades:

1-Acostumbrarse a consultar los índices de contaminación. La doctora Laura Álvarez Santín, neumóloga de los HM Montepríncipe, Sanchinarro y Torrelodones, aconseja “no salir a la calle a practicar deporte al aire libre cuando los niveles de polución sean muy elevados. Además, aquellos pacientes con problemas respiratorios crónicos, deben utilizar mascarillas“.

2-Alérgicos: no bajar la guardia. Los especialistas han constatado que en los últimos años se ha producido un aumento de los casos de enfermedades alérgicas en los núcleos urbanos. En este sentido, la doctora María Muñoz Pereira, alergóloga de los hospitales HM Montepríncipe y Puerta del Sur, explica que “la contaminación produce una mayor agresión en las vías respiratorias, lo que facilita el paso de los alergenos”. También recuerda que los pólenes de las plantas que están sometidas a la contaminación, en especial a las partículas diésel, son más agresivos que los que crecen en un entorno rural.

3-Dieta “compensatoria”. Seguir una dieta saludable y hacer ejercicio físico son dos hábitos que contribuyen a reducir el impacto de la contaminación, ya que, como explica la doctora Cristina Llanos, cardióloga del hospital HM Vallés, en la ciudad se tiende a ingerir más alimentos procesados que en el medio rural, de ahí que recomiende recuperar los productos frescos de la dieta mediterránea, que siempre resulta la opción más saludable.

4-Dime en qué barrio vives… Un dato curioso a tener en cuenta: el impacto de la contaminación varía en función del barrio en el que se resida. De hecho, la doctora Laura Carballeira, psicóloga clínica del Servicio de Psiquiatría y psicología del HM Puerta del Sur, señala que los expertos en el tema aseguran que el código postal tiene más peso sobre la salud que el código genético.

 

ESTRÉS URBANITA, ENEMIGO NÚMERO 1

  • La contaminación ambiental también afecta a la salud cardiovascular, y a ello hay que unir que, más allá de la polución, el estilo de vida característico de las ciudades puede general unos niveles de estrés más elevados que en el entorno rural. “El estrés crónico puede provocar diabetes, depresión y afecciones de la piel a largo plazo”, advierte la doctora Llanos. Por ello, una de las recomendaciones para reducir su impacto es no estar permanentemente conectado al trabajo: “Las técnicas de relajación también ayudan a evitar la ansiedad o los trastornos emocionales”.
  • Asimismo, en los núcleos urbanos, las condiciones laborales, la habitabilidad, el ruido y las distancias pueden contribuir al incremento del estrés, aunque ello no quiere decir que el estrés no exista en el campo, “pero es cierto que en las ciudades nos encontramos ante una pérdida de la red social y la soledad, mientras que en las zonas rurales se mantienen unos vínculos sociales mayores que crean una malla de seguridad que no solo protege la salud sino que también amortigua los efectos del estrés”, señala Laura Carballeira.
  • Para minimizar estos efectos, la doctora Llanos recomienda, en la medida de lo posible, residir lejos de las ciudades que presentan altos índices de contaminación, así como planificar escapadas al campo de manera esporádica ya que son muy beneficiosas para los pulmones, la mente y, también, para el corazón (hay que tener en cuenta que la contaminación ambiental afecta significativamente a la salud cardiovascular).
  • Otra recomendación de los expertos es utilizar medios de transporte públicos o compartidos y, si es posible, recurrir a la bicicleta para realizar desplazamientos. Esta iniciativa no solo permite mantener una mayor actividad física, sino que también contribuye a mejorar la calidad del aire.

FOTO: https://www.pexels.com/photo/aerial-greyscale-photography-of-new-york-city-700974/

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