Elogio de Hermenegilda Trinitaria

Hermenegilda TrinitariaEsta mañana, mientras le daba a la tecla con la tele de fondo, as usual, irrumpió en la pantalla uno de los personajes más entrañables y ejemplarizantes con los que me he tele-topado en los últimos tiempos: Hermenegilda Trinitaria Cebrián Anaya, Trini para el siglo, una encantadora señora que cumplirá 85 años el próximo mes de abril y a la que El Programa de Ana Rosa, con el hastag #84SobreRuedasAR, dedicó 10 adorables minutos (un oasis entre tanto monotema “prossesual”).

La razón: esta mujer, de la localidad valenciana de Alginet, se acaba de sacar el carnet de conducir y, además, a la primera (“tanto la teórica como la práctica”, Trini dixit).

Fue a raíz de la muerte de su marido cuándo la flamante conductora novel, que vive en una urbanización a 3 km de la localidad, se vio obligada a apuntarse a la autoescuela para poder desplazarse, hacer la compra y visitar a sus amigas. Con estas credenciales, doña Trini ya se había ganado toda mi admiración (sobre todo dada mi relación traumática con el tema “carnet de conducir”, sacado a la cuarta y nunca utilizado).  Pero siguió hablando, y poco a poco se fue convirtiendo en mi “ídola”: Trini se define como “bastante internauta”, habla a diario, vía Skype y Whatsapp, con sus dos nietos (en Suiza y EEUU, respectivamente); reivindica su doble papel de ama de casa y modista (“y con ello me he ganado la vida”, dice orgullosa) y no descarta emular a una amiga suya, que se auto-regaló la experiencia de saltar en paracaídas para celebrar su 90 cumpleaños (Dios las cría…).

Con el característico collar de perlas de las queridas abuelas al cuello y una personalidad arrolladora, ella ve su “hazaña” como lo más normal del mundo (“me saqué el carnet porque lo necesitaba”) y confiesa que no soporta cuándo alguien emplea la coletilla “es que en mis tiempos…”. Su respuesta se ha convertido en mi nuevo mantra nº1: “Mis tiempos son éstos”. ¡Toma ya!

Necesitamos muchas Hermenegildas Trinitarias en nuestras vidas, para inspirarnos en ellas cuándo la desidia (o esa “zona de confort” tan de moda últimamente), el desánimo o pensamientos tan paralizantes como “ya no tengo edad” aniden en nuestra rutina. Sin postureos ni enloquecidas actualizaciones Instagrameras, y, sobre todo, sin pretenderlo, doña Trini es una auténtica “influencer”: una líder de la vida, del valor, de echar “p’lante” cuando el guión vital entra en turbulencias y de las ganas y la disposición de aprender cosas nuevas siempre, siempre, siempre.

Ya al final de la entrevista, cuando esta maravillosa mujer me tenía totalmente abducida, se despidió de los televidentes lanzando otra frase pelín manida pero que en su boca se revestía de la máxima autoridad, y que adopté, ipso facto, como mi nuevo mantra nº2: “Todo es querer y poder. Si quieres, puedes”.

Ole, Trini.

   Carla Nieto Martínez

(www.carlanietomartinez.com)

 

 

 

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