Cinco razones para apuntarse al “spring cleaning” (o cómo hacer de la limpieza una terapia)

Coincidiendo con la llegada de la primavera, cada vez más personas optan por una costumbre que es muy típica en varios países: la limpieza a fondo o puesta a punto integral del hogar. Así, por ejemplo, en Italia está muy institucionalizada la “pulizie di primavera” mientras que en Oriente Medio se trata de un ritual milenario que coincide con la llegada del “Nouruz” o año nuevo persa. Además de suponer un “lavado de cara” para nuestro hogar, están comprobados los beneficios que esta práctica tiene para la salud y el bienestar.

“El spring cleaning, o limpieza de primavera, es un ritual ideal para renovar de aire fresco las paredes del hogar, insuflar un nuevo ambiente y deshacerse de todo aquello que estorba, dejando así hueco para todo lo bueno que depara el futuro”, explica Gerardo Montoiro, gerente en España de Bissell, una marca puntera en la limpieza de los suelos desde 1876, quien añade que “no se trata de una limpieza al uso, sino que es un proceso profundo que va desde aspirar toda la casa hasta lavar las cortinas, guardar los edredones o quitar el polvo a puertas y paredes. Por ello, deberíamos entenderla como un proceso catárquico, además de saludable”. Entre los beneficios que esta práctica aporta a la salud y al bienestar destacan los siguientes:

1-Elimina los efectos negativos del “estrés visual”. Según un estudio publicado en el Personality and Social Psychology Bulletin (PSPB), el “ruido visual” (esto es, el desorden) provoca que las personas padezcan más estrés, de ahí que no se trate de una cuestión superficial, sino de algo directamente relacionado con la salud. “El desorden dentro de una casa, junto con la suciedad y la acumulación de objetos, puede generar un efecto negativo en la salud, llegando incluso a incidir de forma grave en el estado de ánimo. Por tanto, la limpieza doméstica cobra bastante más importancia que una simple frivolidad de limpio o sucio, sino que hay que limpiar para fomentar nuestro bienestar”, dice Montoiro.

2-Es relajante. Los profesionales de la salud mental coinciden en que la limpieza doméstica relaja, ya que limpiar, ordenar y tirar aquello que ya no necesitamos funciona como una catarsis y favorece un estado de calma.

3-Despeja la mente. Tener la casa ordenada ayuda, a su vez, a ordenar la cabeza, ya que nuestro entorno está conectado con nosotros y con nuestra mete, de ahí que poner orden al caos externo esté directamente relacionado con el bienestar.

4-Una opción de mindfulness. Durante la spring cleaning, la mente se concentra en el presente y está demostrado que vivir en el “aquí y ahora” es una de las claves de la felicidad y del éxito.

5-Recarga energética. Asimismo, este tipo de limpieza resulta muy liberador y tiene un poder regenerador en quien la practica, ya que los objetos no solo ocupan espacio físico, sino también mental, de ahí que limpiar, ordenar y desprenderse de lo viejo y/o defectuoso haga que nos sintamos con más energía y, también, más creativos.

 

UN PROCESO EN TRES FASES

Los expertos de Bissell aconsejan cómo llevar a cabo la spring cleaning, un proceso que consta de 3 fases:

1-Pre-operación. Se trata de organizar el proceso: antes de llevar a cabo la limpieza de primavera, hay que desarrollar un planning, un mapa de actuación en el que se refleje por dónde empezar, qué habitaciones hacer y cuánto tiempo se va a invertir en cada una. Los expertos señalan que, en contra de lo que pueda parecer, no se trata de un paso inútil ni de una pérdida de tiempo, sino que esta organización es la base para lograr una limpieza “de verdad”.

2-Operación. Esta fase, la más lenta pero también, la más importante, se realiza en distintos niveles:

  • -Nivel 1: Abrir las ventanas, ventilar y renovar el aire de la casa. De nada sirve limpiar si el ambiente sigue cargado. Hacer que la corriente de aire nuevo se lleve “lo malo” y de lugar a un nuevo escenario.
  • -Nivel 2: Desprenderse de todo aquello que ya no sirve y aprovechar el cambio de ropa para renovar el armario, guardar los edredones, sacar a la luz sábanas frescas y dejar de lado los colores apagados, dando paso a la luz, la claridad y a las tonalidades alegres.
  • -Nivel 3: Toca limpiar, y lo mejor es empezar por los muebles, desde las partes altas, de manera que el polvo caiga (y así se pueda recoger todo). Seguir con los armarios y las baldas, yendo mueble por mueble. Acordarse de libros, marcos y cuadros (auténticos “nidos” de polvo).
  • -Nivel 4: Es el momento de sofás, cojines, sillones, camas y alfombras, aspirando cada centímetro, lavando las fundas y cuidando cada detalle. Lo mejor es reservar las alfombras gruesas para el invierno y apostar por aquellas de textura suave y fina, en armonía con la nueva estación.
  • -Nivel 5: Vestir de verde el jardín, la terraza o el balcón. Comprar flores y plantas y dar una nueva “vida” a la casa. Este gesto ayudará a renovar el oxígeno, purificando el entorno y creando un ambiente saludable que mejorará el estado anímico.
  • -Nivel 6: Reorganizar la casa dejándose llevar por el estado de ánimo. Es el momento ideal para dar una nueva vida a los muebles. Por ejemplo, reorientar el espacio tiene un efecto muy positivo que anima también a cambiar la perspectiva de algunas circunstancias vitales.

3-Post-operación. Esta fase consiste en sentarse y disfrutar de todos los cambios realizados y de la “nueva cara” que luce el hogar. Esta armonía recién estrenada tiene efectos positivos sobre el ánimo y es sinónimo de bienestar. Para potenciar estos efectos, los expertos recomiendan poner música, practicar técnicas de relajación en este nuevo escenario y disfrutar del equilibrio que se desprende de este entorno.

 

FOTO: https://www.pexels.com/photo/bloom-blossom-cleaning-dandelion-434163/

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