“El 25% de los casos de muerte y enfermedad se deben a factores de riesgo medioambiental”, advierte María Neira (OMS)

Actualmente, el 50% de la población mundial vive en núcleos urbanos y se prevé que en los próximos 20 años este porcentaje alcance el 70%.  Por tanto, y en palabras de la doctora María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si se quiere trabajar en términos de Salud Pública, “hay que conseguir que una planificación urbana que sea saludable, en la que los alcaldes adopten el rol de ‘pequeños ministros de salud’, sobre todo respecto a dos cuestiones: los factores de riesgo ambiental y la contaminación del aire“. Este fue uno de los aspectos que se abordaron en el marco del XI aniversario del Instituto Tomás Pascual Sanz durante la celebración de un debate sobre “Salud pública, nutrición y estilo de vida: un futuro más sano, una sociedad mejor”.

En su intervención, la doctora Neira destacó el hecho de actualmente, el 25% de los casos de muerte y enfermedad tienen que ver con factores de riesgo medioambiental, “lo que supone, dándole la vuelta a esta evidencia, que si se abordan adecuadamente estos factores se podría reducir en un 25% esa carga de morbi-mortalidad. ¿Cómo hacerlo? Aplicando cuestiones de lógica pura”, señaló Neira: el acceso a agua potable (una necesidad aún no cubierta en muchos lugares del mundo), saneamiento, uso más racional de ciertas sustancias químicas (pesticidas y demás “idas”, de los cuales se está abusando) y priorizando la mejora de la calidad del aire: “En muchas ciudades, el 90% del aire que se respira está contaminado, una circunstancia que es responsable de 6,5 millones de muertes al año. Concretamente, la exposición al aire contaminado tiene que ver con un tercio de los infartos, un tercio de los casos de cáncer y el 26% de los accidentes cerebrovasculares“.

Como estrategias para abordar esta situación, la doctora Neira plantea, en primer lugar, vigilar el tipo de energía que utilizamos: “Por ejemplo, casi la mitad de la población mundial todavía cocina como en la prehistoria, con carbones vegetales que les hacen estar expuestos a una combustión nociva. Frente a esto, el acceso a energías limpias tendría un efecto inmediato y condicionaría enormemente el estado de nuestra salud”.

Otro de los elementos condicionantes es la alimentación, desde la producción sostenible hasta su uso racional, evitando el desaprovechamiento: “Un tercio de la producción actual de alimentos va a la basura, y también habría que intentar, por parte de los fabricantes, reducir el packaging, los plásticos y los envasados”. Neira hizo también alusión al aumento creciente de los casos de sobrepeso y obesidad, que suponen una carga enorme para nuestro sistema sanitario, ya que no se trata solo de una cuestión estética, sino de salud, en la que todos los actores relacionados deben estar muy implicados. “Paradójicamente, esta situación convive con los problemas de desnutrición que afectan a 21% de la población mundial.

Para la experta, habría que preguntarse por qué hace 30 años este problema de obesidad no existía. “La explicación sería que en la sociedad actual hay un estímulo constante de consumo e hiperconsumo, porciones excesivamente grandes, introducción de alimentos que hace 20 años no formaban parte de nuestra dieta y un diseño urbano que prácticamente nos obliga a ser sedentarios. Ello nos empuja, a nivel de Salud Pública, a desarrollar estrategias dirigidas a una población que ha cambiado y que está caracterizada por  factores como el sedentarismo, el exceso de consumo, la publicidad agresiva, la desestructuración social y la falta de información”.

María Neira se refirió también a otros factores como la cohesión social, un rasgo distintivos de la “blue zones” o aquellos lugares donde las personas son más longevas, y puso como ejemplo a ciudades como Nicoya, en Costa Rica (donde la longevidad está relacionada con el consumo de un tipo de cereal); Cerdeña, en Italia (con una población que lleva una vida muy activa), Palo Alto, California, en EEUU (caracterizada por una comunidad con una intensa religiosidad), Icaria, en Grecia y Okinawa, en Japón (sociedades con una alta integración y en las que se cuida especialmente a las personas mayores). Para Neira, España reúne las condiciones que permitirían poner en marcha todas estas combinaciones.

Finalmente, la directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, señaló que “es vital la cooperación como modo de prevención primaria, asegurándonos de que las causas de las enfermedades se corrigen. La clave de la salud está, sin duda, en esta prevención”.

 

 

Photo by mohammad alizade on Unsplash

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