#CinderellaDiet: los riesgos (y el sinsentido) de la última dieta de moda

Tradicionalmente, los personajes de la historia de “Cenicienta” han sido icónicos para niñas y jóvenes (el término “príncipe azul”, por ejemplo, se emplea coloquialmente como referente de hombre ideal). Pero ahora, el cuento de Perrault ha vuelto a ponerse de actualidad, y no por razones literario-simbólico-sentimentales precisamente, sino vinculado a un firme –y peligroso- aspirante a la categoría de “Régimen de adelgazamiento de moda”: se trata de la conocida como Dieta Cenicienta o #CinderellaDiet, originaria de Japón y cuyo punto de partida, aunque parezca irrisorio, está cautivando no solo a las jóvenes niponas sino también a las del resto del mundo por la vía de la viralización en las redes: lucir unas medidas similares a las de la protagonista de la película de dibujos animados, esto es, delgadez absoluta y una cintura de avispa. Para ello, el objetivo es conseguir un IMC (índice de masa corporal) por debajo de 18 a costa seguir una alimentación muy baja en calorías.

Una “locura” teniendo en cuenta que la mayoría de las guías oficiales califican a un IMC inferior a 18,5 como “peso insuficiente” y que, tal y como comenta a Salus & Wellness David Sanchís, dietista-nutricionista de Doctoralia, “esta dieta básicamente se limita a promulgar la idea de comer poco, muy poco. Por este motivo, no es como el resto de las dietas milagro, ya que los riesgos asociados van más allá de los habituales: cambios de humor, desmayos, dolor de cabeza, cansancio… El objetivo de esta propuesta no es bajar de peso hasta un nivel normal, sino que lo que busca son cánones de delgadez extrema”.

 

Efectos físicos y psicológicos

CinderellaDietLa principal fuente de información en la que se basan las seguidoras de la #CinderellaDiet procede de los tuits y entradas de sus cuentas en Twitter (@cinderella_diet) e Instagram (dietーcinderella) donde se pueden leer (en japonés) mensajes (en algunos casos, mini-tutoriales) sobre la forma de darse un masaje para eliminar la grasa de la cintura y “empujarla” hacia otra zona; las ventajas de consumir solo agua y fruta o gráficos donde se explica a qué parte del cuerpo van a parar exactamente las calorías, según el alimento que se consuma…

Este tipo de alimentación puede producir graves desequilibrios hormonales, además de importantes déficits de vitaminas y minerales, dando como resultado amenorrea (ausencia de regla), osteopenia prematura (disminución de la densidad ósea), pérdida de cabello… El colectivo ‘diana’ son las adolescentes, lo que hace, si cabe, todavía más alarmantes estos problemas”.

Pero más allá de las repercusiones que la #CinderellaDiet puede tener en el estado de salud de las jóvenes, el experto hace especial hincapié en los problemas de tipo psicológico que puede desencadenar: “Se trata de una propuesta de adelgazamiento que puede alentar a desarrollar trastornos del comportamiento alimentario tan serios como la anorexia o la bulimia nerviosa”.

CinderellaDietDe la misma opinión son las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, de la Clínica Mira + Cueto, de Madrid, para quienes resulta preocupante pensar que, al tratarse de un personaje de cuento, una princesa, esta dieta pueda captar más la atención de mujeres jóvenes menores de 18 años, muchas de las cuales pueden estar incluso aún en edad de desarrollo. “Esta dieta puede llegar a generar trastornos alimentarios como la anorexia, la bulimia o los trastornos por atracón (hay que recordar que según la Guía de práctica clínica de los trastornos de la conducta alimentaria, un 5% de los casos de anorexia pueden terminar en muerte). Este perfil suele ser ‘captado’ por la motivación de querer estar a la última: son chicas que se dejan influenciar por el nivel de exigencia de la sociedad, asociando la delgadez con belleza, éxito, más aceptación social, etc. Para ello, siguen una serie de prototipos: modelos, perfiles de belleza impuestos por las modas, cánones de belleza que en muchas ocasiones no son saludables y que se difunden a través de la publicidad, Internet, etc. pero que en realidad son difíciles de alcanzar y de mantener con el consiguiente perjuicio para la salud física y mental, generando frustraciones al interpretarlo como un fracaso o bien porque no pueden llegar a alcanzar ese ideal o bien porque, una vez alcanzado, no pueden mantenerlo, o, también, porque al no conseguir esa aceptación que estaban buscando, queda de manifiesto que el problema real es otro”.

Estas expertas recuerdan también que cuando alguien se plantea adelgazar y quiere buscar información en Internet, debe hacerlo siempre en páginas oficiales, en las que haya un asesoramiento profesional y que contenga información científica y contrastada, “que no busquen el efecto comercial, sino que sean seria en la información que contienen. Una de ellas, muy interesante, es la página de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), con información de carácter científico y contrastada”.

 

La obsesión por adelgazar…¡ya!

Para David Sanchís, el error más extendido entre la población a la hora de adelgazar es obsesionarse con los kilos que marca la báscula: “La gente ciñe ‘su dieta’ a obtener resultados rápidos cuando se pesa sin perseguir el verdadero objetivo, que es concentrar los esfuerzos en la grasa. Al buscar pérdidas de peso rápidas se suelen reducir mucho las calorías y se cae en dietas muy desequilibradas, como son algunas propuestas a base de jugos de verduras, ensaladas, siropes, frutas… que llevan al organismo a un estado de semiayuno, produciendo una disminución de nuestro metabolismo basal el cual, después de esa fase, se mantiene bajo durante más tiempo de lo que dura la dieta, y por eso, al volver a comer ‘normal’, ganamos rápidamente el peso perdido. Es el famoso efecto rebote. Además, con este tipo de actitud, nos olvidamos de que lo primero que se debe perseguir es corregir los hábitos de vida erróneos, que son los que nos han llevado a ese sobrepeso, y cuyo cambio es lo que permite consolidar la pérdida de peso a largo plazo”.

¿Cuál sería entonces la opción más adecuada para desprenderse de los kilos que sobran de una forma rápida –teniendo en cuenta que quien más y quien menos está inmerso en plena operación bikini- sin poner en riesgo la salud? “Como siempre decimos los nutricionistas, la clave para alcanzar un estado de salud óptimo reside en una dieta equilibrada: rica en verdura, que dé prioridad a los productos frescos y de temporada; evitar al máximo los productos procesados: beber suficiente agua… Y sobre estos pilares, según el objetivo que deseemos alcanzar, optimizar la cantidad de comida (calorías) que debemos tomar, siempre dentro de un orden lógico y teniendo muy presente la importancia del ejercicio físico, tanto para mantener un buen estado de salud general como para mejorar estéticamente”, señala David Sanchís.

 

JÓVENES: CÓMO FRENAR EL CULTO A DIETAS “PRINCIPESCAS”

Para las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, para evitar que este tipo de propuestas de adelgazamiento calen en la población infanto-juvenil (algo muy fácil, debido al impresionante poder expansivo que las redes sociales tienen sobre este tipo de mensajes) es necesario informar claramente de lo que significan los conceptos de salud, belleza y éxito, trabajando aspectos como la conducta alimentaria, las relaciones sociales o la esencia de las personas, y dando a conocer que existen recursos efectivos para tener más seguridad en sí mismas, tolerar los fracasos, etc. “También es importante promover el estilo de vida saludable y hacerles saber los riesgos que se corren cuando se realizan este tipo de dietas. No todos podemos pesar lo mismo, esto es algo que dependerá de muchos factores, y no por estar más delgados o por parecernos a una princesa de cuento vamos a ser mejores ni a tener más éxito”.

 

Photo by Jorge Martínez on Unsplash

Ilustraciones: @cinderella_diet, dietーcinderella 

 

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