Cinco pautas para comer fuera… y no engordar en el intento

Las vacaciones de Semana Santa y otras escapadas y puentes que se vislumbran en el horizonte son un  un “nubarrón” se cierne sobre aquellos que están a dieta, ya que cualquier celebración o ruptura de la rutina se interpreta como una sabotaje a la puesta a punto (o pre-operación bikini) que muchas personas ya han puesto en marcha. Hay dos opciones radicales (una, tirar la toalla (“total, voy a romper la dieta dentro de unos días…”); la otra, aislarse socialmente y rechazar todo plan que implique comer;  y una intermedia y muy recomendable: seguir las pautas que ofrece el  fit setter (especialista en ejercicio y nutrición) del Hotel Barceló Hamilton Menorca para comer fuera y no llevarte kilos extra a casa:

1-Nunca, con el estómago vacío. Uno de los grandes errores que se cometen al comer fuera (y que acaban acumulándose en forma de kilos extra) es “pedir por los ojos“. “Si llevas muchas horas sin comer y llegas al restaurante, lo normal es que te pidas los platos más abundantes y apetecibles. Eso se evita tomándose un snack o tentempié antes de salir: una pieza de fruta, un yogur griego o un pequeño plato de ensalada. De esta forma, ayudarás a tu cuerpo a controlar el hambre y podrás pedir con moderación”.

 

2-¿Qué pedir? Depende de si es comida o cena. El experto señala que si se trata de una comida se pueden agregar carbohidratos al plato, especialmente si son integrales: pasta integral, pan integral o de cereales, arroz salvaje… “Sin embargo, para la hora de la cena, es más conveniente disminuir la cantidad de hidratos de carbono y las grasas saturadas, como salsas cremosas, frituras y carnes fuertes. Recuerda incluir siempre algo verde en forma de verduras o frutas”.

 

3-Des-pa-ci-to. El fit setter nos revela uno de los secretos de la modelo Gigi Hadid para tomar lo que le apetece y mantener su figura: comer despacio. “Este simple acto te permitirá disfrutar más de tu comida, ser más consciente de las porciones que consumes y hará que tu cuerpo tenga la sensación de saciedad con menos cantidad de alimentos. Además, por si fuera poco, comer lentamente y masticar bien la comida te ayudará a tener una digestión mucho más ligera“.

 

4-Beber, solo lo justo. Los médicos y nutricionistas coinciden en que la fórmula perfecta para las comidas es acompañar cada una con dos vasos de agua. “Sin embargo, hay ocasiones en las que puedes permitirte sustituir el agua por alguna bebida alcohólica. Entre  las bebidas que tienen menos calorías están; el vino tinto, la cerveza sin alcohol, la sidra y la cerveza oscura“.

 

5-Postre, ¿por qué no? Si eres amante del postre y para ti ninguna comida está completa sin un toque dulce al final, hay opciones para darte el gusto y no arrepentirte. El experto sugiere 3 maneras de hacerlo: “tomar un postre a base de frutas en lugar de tarta o helado; pedir una o dos raciones de postre para todos los comensales y asegurarte de que cada uno tome no más de dos cucharadas; y saciar tu apetito de dulce con una infusión endulzada con miel y limón“.

 

 

 

Fotos: Hotel Barceló Hamilton Menorca

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