Cinco gestos que te protegen del hígado graso (sobre todo en estas fechas)

Según datos de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), se estima que actualmente el 15-20% de la población española padece hígado graso, y los expertos advierten que la incidencia de esta patología está experimentando un claro aumento, ya que en la inmensa mayoría de los casos,  se produce como consecuencia de unos hábitos de vida no saludables. Su “seña de identidad” es el depósito de ácidos grasos libres, triglicéridos y colesterol en las células del hígado, y puede ser de dos tipos: el hígado graso de causa alcohólica, por ingesta excesiva de alcohol; y el que no tiene nada que ver con el consumo de este tipo de bebidas.

Se suele detectar a través de un análisis de sangre (se manifiesta con un aumento de las transaminasas) y también pueden aparecer otros síntomas como hinchazón abdominal y plenitud después de comer y digestiones pesadas. El diagnóstico se puede confirmar con una ecografía hepática.

Está comprobado que el descontrol en la forma de comer y con las bebidas alcohólicas (como el que se produce en las fiestas navideñas) puede tener repercusiones en el estado del hígado, sobre todo si se padece alguno de los otros factores de riesgo (obesidad, colesterol…), así que no está de más “activar las alarmas” respecto a este órgano y protegerlo adecuadamente, tanto ahora como durante el resto del año:

1-No a la fast food; sí a lo “mediterráneo”. La dieta asociada a la aparición del hígado graso se caracteriza por un elevado consumo calórico con alto contenido en hidratos de carbono, que puede resumirse en el tándem  fast food + bebidas azucaradas. Frente a ello, los expertos recomiendan el antídoto de la dieta mediterránea: fruta, verdura, aceite de oliva, fibra, ácidos grasos omega 3, pescado azul…

2-Múevete más. El sedentarismo, de la mano de la dieta, es otro de los principales desencadenantes de esta patología, así que hay que intentar hacer ejercicio. Y no hace falta “darlo todo en el gimnasio todos los días”: según un estudio de la Universidad de Queen (Canadá), para que la actividad física sea efectiva lo importante es realizar una media de 150 minutos de ejercicio a la semana, independientemente de la periodicidad. Esto significa que con una buena caminata durante el fin de semana (el ejercicio aeróbico es el que más beneficios ha demostrado para esta patología) puede ser suficiente para mantener a tu hígado (y al resto de tu organismo) en plena forma.

3-Alcohol, a raya. Lógicamente, esta no es la recomendación más seductora en estas fechas y es cierto que un porcentaje importante de personas con hígado graso son abstemias, pero no hay que olvidar que en otros casos, el alcohol es un desencadenante directo de la enfermedad y empeora el pronóstico. Así que lo mejor es consumir bebidas alcohólicas de forma moderada. Según los expertos, por “moderado” se entiende un máximo de una o dos copas de vino o cañas de cerveza (o una copita de licor de alta graduación) al día en el caso de los hombres y algo menos para las mujeres.

4-Colesterol y tensión: no los pierdas de vista. Uno de los problemas de salud que más preocupa a los especialistas en los últimos tiempos es el síndrome metabólico, caracterizado por un cuadro en el que están presentes la hipertensión, la hipercolesterolemia, la obesidad y la diabetes, y con el que el hígado graso está directamente relacionado. Por eso, debes adoptar las medidas necesarias para mantener tu tensión en los valores saludables (básicamente, controlar el consumo de sal) y tus niveles de colesterol dentro de los límites recomendados (vigilar las grasas en la dieta).

5-Compensa los excesos. No pasa nada por celebrar estas fechas, pero sí es importante  paliar en la medida de lo posible los efectos de estos excesos siguiendo una alimentación depurativa los días posteriores y recurriendo a sustancias como el cardo mariano. Tal y como comentó el doctor Juan Carlos Ocaña, profesor clínico de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Alcalá durante un taller organizado por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) para enseñar a elaborar menús sanos tanto para el hígado como los trastornos digestivo, “el cardo mariano, gracias a su contenido en silimarina, su principal principio activo, es un gran hepatoprotector, por lo que controla los daños que puedan causar los excesos en el hígado”.

Foto: www.pexels.com/photo/bubbles-chemistry-close-up-color-220989

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