Alcohol: su consumo excesivo se relaciona con más de 200 enfermedades

Las cifras cantan: según los datos de la encuesta por edades del Plan Nacional de Drogas, en el último año, alrededor del 80% de la población española ha consumido alcohol, lo que convierte a esta bebida en la sustancia de abuso más consumida en España, lo que, a su vez, convierte al alcoholismo en un importante problema sociosanitario. Y esta circunstancia no es exclusiva de nuestro país: en EEUU, los datos del CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) revelan que lo que se conoce como consumo de alcohol en atracón -esto es, beber 4 o más bebidas alcohólicas en una sola ocasión (en 2 o 3 horas) en el caso de las mujeres y 5 o más en el caso de los hombres-, produce más de la mitad de las 88.000 muertes anuales atribuibles al alcohol en ese país.

Esta realidad está siendo analizada por los expertos participantes en la V Jornada sobre Alcohol y Alcoholismo, organizada por la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y que tiene como tema central los últimos avances y novedades en la biología del alcoholismo. Así, en este foro se contempla el consumo de alcohol bajo tres vertientes: práctica clínica, investigación y divulgación.

Los especialistas parten de la evidencia de que el consumo excesivo de alcohol está implicado en más de 200 enfermedades, de ahí la importancia de ahondar en la biología del alcoholismo, un campo en el que en los últimos años, los avances se han centrado en tres aspectos destacados: los telómeros, la microbiota y el micro ARN (miARN):

MENOS AÑOS DE VIDA; MÁS RIESGO DE TUMORES. Los telómeros son fragmentos de ADN que protegen al material genético de la posible degradación y se acortan progresivamente a lo largo de la vida, por lo que su longitud es considerada como un marcador de la edad biológica, relaciónandose además con la aparición de tumores y otras enfermedades asociadas al envejecimiento. “Desde el Grupo de Alcohol y Alcoholismo de la SEMI hemos sido los primeros que hemos conseguido demostrar un acortamiento de los telómeros en pacientes con alcoholismo crónico, lo que podría contribuir también a un acortamiento de la vida y al posible desarrollo de tumores”, explica el doctor Francisco Javier Laso Guzmán, coordinador de este Grupo de trabajo.

-MICROBIOTA Y ALCOHOL: UNA CURIOSA RELACIÓN. También se han producido avances sobre la importancia de determinar si la microbiota intestinal (esto es, el conjunto de bacterias que habitan en el intestino) se encuentra afectada por el consumo de alcohol o si, por el contrario, es la causa de que el paciente sea más proclive al consumo. “Se han realizado estudios en este sentido desde el Departamento de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid, llevados a cabo por el doctor López Moreno, y que han permitido comprobar que la preferencia y el consumo de alcohol sí está regulado por la microbiota intestinal. Por ejemplo, transferir la microbiota intestinal de un animal dependiente de alcohol a otro animal que no lo es hace que este último beba significativamente más alcohol. Por lo tanto, la manipulación de la microbiota intestinal, por ejemplo, a través de psicobióticos (prebióticos y probióticos) podría ser relevante en el tratamiento de los trastornos asociados al alcohol”, dice el experto.

-GENES Y ALTERACIONES HEPÁTICAS. Las miARN son pequeñas moléculas que regulan la expresión de determinados genes y están implicadas en prácticamente todos los procesos fisiológicos y patológicos. “Recientemente se ha demostrado (con una importante contribución de investigadores de nuestro grupo en la Universidad de Salamanca) una relación entre el consumo de alcohol y alteraciones en la expresión de diferentes miARN. Lo más destacable es el papel que juegan estas moléculas en el desarrollo de la enfermedad hepática alcohólica, al promover importantes cambios inflamatorios en el hígado de pacientes alcohólicos crónicos”, explica Laso Guzmán.

-PEOR CONTROL DE LA DIABETES. Otro de los temas tratados en esta reunión es el de las consecuencias del consumo alcohólico en el manejo de la diabetes mellitus. “Destaca el alto riesgo de hipoglucemias tanto con el consumo diario como intensivo (en atracón), lo que es debido a los propios efectos del alcohol sobre el metabolismo de la glucosa y a sus interacciones con los fármacos antidiabéticos”, comenta el doctor. En esta línea, numerosos estudios han vinculado el consumo crónico de alcohol en el paciente diabético a una menor adherencia y cumplimiento terapéutico, lo que conlleva un peor control glucémico y una mayor incidencia de complicaciones derivadas de la diabetes, entre ellas la polineuropatía (enfermedad o daño que afecta a numerosos nervios del cuerpo), que también es un efecto tóxico del propio alcohol. “Por lo tanto, el alcohol ha de ser considerado como un factor de riesgo para un peor control glucémico y una mayor progresión de la enfermedad, y por ello es necesaria una intervención específica por parte de los médicos, desaconsejando su consumo en pacientes diabéticos”, comenta el doctor Laso.

 

 CONSUMO EN ATRACÓN: UNA TENDENCIA AL ALZA

alcohol y enfermedadesLos expertos llevan ya mucho tiempo advirtiendo sobre los nuevos “modos de beber”, sobre todo entre la población juvenil, entre los que destaca el conocido como binge drinking, que consiste en ingerir grandes cantidades de alcohol de alta graduación (5 copas o más), en un periodo de tiempo corto, con el fin de emborracharse y divertirse. O, lo que es lo mismo, darse un “atracón de alcohol”, coincidiendo generalmente con el fin de semana. Sin embargo, no se trata de un fenómeno exclusivo de los adolescentes ni del contexto del botellón: tal y como reflejan los datos del CDC norteamericano, aunque el consumo de alcohol en atracón es más común entre los adultos jóvenes de 18 a 34 años, más de la mitad de las bebidas alcohólicas encuadradas en esta “categoría” son consumidas por adultos de 35 años o más. Más datos sobre esta forma de consumo:

-Los adultos que consumen alcohol en atracón lo hacen con frecuencia, aproximadamente una vez a la semana, y con gran intensidad, con un promedio de 7 bebidas alcohólicas por atracón (en una sola ocasión o en el intervalo de 2 a 3 horas).

-Aproximadamente 4 de cada 5 bebidas alcohólicas tomadas en atracón son consumidas por hombres.

-Entre los que realizan habitualmente esta forma de beber, las personas con unos ingresos familiares más bajos y un menor nivel de estudios presentan un consumo significativamente mayor que los que tienen ingresos y niveles de estudios más altos.

-Para hacer frente a este problema, los expertos recuerdan que no se debe beber más de una bebida alcohólica al día en el caso de las mujeres y no más de 2 en el de los hombres (lo que se considera “oficialmente” como consumo moderado).

 

Photo by Adam Wilson on Unsplash

Photo by Julia Nastogadka on Unsplash

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