Glaucoma: 5 cosas que hay que saber (y 3 mitos a desterrar)

Más de 60 millones de personas en el mundo sufren glaucoma, cifra que en España se sitúa en torno al millón, de las cuales, solo la mitad lo tiene diagnosticado. “El motivo es que al inicio no da síntomas y cuando los pacientes llegan a la consulta lo hacen con glaucomas en estados avanzados, en los que el daño es irreversible”, explica la doctora María Capote, oftalmóloga del Hospital La Milagrosa, de Madrid. Tanto debido a este infradiagnóstico como al desconocimiento que aún existe alrededor de esta enfermedad, es importante saber cuáles son sus causas y, sobre todo, reconocer los síntomas para así actuar cuándo aún se está a tiempo:

1-Presión intraocular, el eje del problema. Se trata de una enfermedad que afecta al nervio óptico, generalmente por acumulación de fluido en la parte anterior del ojo, que aumenta la presión intraocular y puede afectar gravemente a la visión, llegando incluso a producir ceguera si no es tratado. De hecho, es la segunda causa de ceguera en el mundo y la primera causa de ceguera irreversible en personas mayores de 60 años. El glaucoma afecta principalmente a personas mayores de 40 años y a aquellas con antecedentes familiares de la enfermedad, según datos de la Sociedad Española de Glaucoma.

2-Herencia y, también, estilo de vida. El principal factor de riesgo para el desarrollo del glaucoma es la hipertensión ocular, que produce un daño irreversible en el nervio óptico. La pérdida de las neuronas que forman este nervio se refleja en una disminución de la visión que comienza afectando a la visión más periférica sin que el paciente pueda percibirlo. Si no se trata a tiempo, se acaba perdiendo la visión central. Otros factores de riesgo son tener altas miopías y también puede presentarse como consecuencia de la evolución de otras patologías tanto oculares como sistémicas (uveitis, alteraciones de la retina o del cristalino, tumores intraoculares, etc.). Asimismo, también intervienen factores relacionados con el estilo de vida, tal y como explica el doctor Luis Fernández-Vega, director médico del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, de Oviedo, quien destaca la importancia de “tener unos hábitos de vida saludables y evitar el consumo de tabaco, la obesidad y el sedentarismo, pues aumentan el riesgo de desarrollar glaucoma”.

3-En guardia frente a los síntomas. En fases tempranas el paciente puede no experimentar síntomas y, por tanto, no es consciente de que padece la enfermedad. Cuando la enfermedad se encuentra más avanzada, puede llegar a condicionar de forma significativa el día a día de la persona debido a las importantes limitaciones que produce en su capacidad visual y que puede implicar dificultades en la lectura o tener que dejar de conducir, lo que conlleva la reducción de la calidad de vida. Los expertos insisten en la importancia de la detección temprana (sobre todo en aquellos casos en los que hay antecedentes familiares) porque muchas veces, cuando el paciente acude a la consulta lo hace con síntomas como visión un poco borrosa o, incluso, torpeza en el desempeño de sus actividades normales por ven peor. “Cuando esto ocurre, hacemos una exploración exhaustiva y pruebas que nos permiten llegar al diagnóstico del glaucoma. Pero una vez diagnosticado, lo que se ha perdido de visión no se recupera. Sólo podemos evitar mediante tratamientos que vaya a más”, advierte la doctora Capote. De la misma opinión es el doctor Fernández-Vega, quien señala que “en la mayor parte de los casos la pérdida de visión puede ralentizarse si la enfermedad se trata a tiempo”.

4-La prevención, clave y determinante. El doctor Pedro Pablo Rodríguez Calvo, responsable de la Unidad de Glaucoma del Instituto Fernández-Vega, lamenta que, aunque cada vez la población está más concienciada de la necesidad de hacerse revisiones con el oftalmólogo a edades más tempranas, aún hay pacientes que no acuden a la consulta hasta que empiezan a notar los efectos de la enfermedad. “En el caso del glaucoma, la prevención es particularmente relevante, ya que se va perdiendo la visión periférica de forma lenta y progresiva. Si el paciente no percibe este deterioro, puede llegar a perder totalmente la visión. De hecho, se calcula que el 50% de los pacientes con glaucoma no sabe que lo padece. Solo en el caso de un ataque de glaucoma agudo, el ojo se pone rojo y aparece un dolor muy intenso, que puede ir acompañado de visión borrosa, náuseas y vómitos”.

“Lo importante es que el glaucoma se puede prevenir con una revisión anual sencilla en el oftalmólogo. El problema es que los pacientes no tienen interiorizada esta revisión de sus ojos, como sí la tienen para la detección de otras patologías como, por ejemplo, el cáncer de mama, y se olvidan que sus ojos son su ‘vehículo’ para ver el mundo. A partir de los 40 años, una revisión puede prevenir enfermedades como el glaucoma. Es fundamental no esperar a tener síntomas“, señala la doctora María Capote.

5-Tratamiento: buenas perspectivas. “Al tratarse de una enfermedad crónica, el tratamiento del glaucoma es de larga duración, siendo muy importante el cumplimiento del mismo para conservar la visión y mantener la calidad de vida. Podemos disminuir esta presión mediante fármacos (colirios), tratamientos con láser o cirugía. Con ello se consigue ralentizar o incluso llegar a detener la progresión del glaucoma“, comenta  el doctor Ignacio Rodríguez Uña, especialista en glaucoma del Instituto Fernández-Vega.

En cuanto a la cirugía del glaucoma, ha avanzado significativamente en los últimos años. “La microcirugía del glaucoma que se realiza actualmente permite reducir complicaciones quirúrgicas y mejorar el postoperatorio, además de hacer posible intervenir con éxito a pacientes que años atrás tenían la enfermedad incontrolada, explica el doctor David Antolín, jefe del Servicio de Oftalmología de La Milagrosa.

Por su parte, el doctor Rodríguez Uña comenta que los nuevos procedimientos quirúrgicos reducen el tiempo de la intervención y logran que el paciente se recupere antes. “Se han desarrollado multitud de pequeños dispositivos implantables que ayudan al filtrado del humor acuoso y a la reducción de la presión intraocular, con escasa manipulación quirúrgica y un buen perfil de seguridad”.

 

FALSAS CREENCIAS SOBRE ESTA ENFERMEDAD

Los especialistas del Hospital La Milagrosa desmotan tres de las falsas creencias más frecuentes que hay alrededor del glaucoma:

-“Cuando aparecen los síntomas, aparece la enfermedad”. FALSO. En sus primeras etapas, el paciente no nota nada.

-“Los pacientes con glaucoma no ven manchas negras“. FALSO. Los síntomas son visión borrosa, sobre todo periférica, para pasar a tener visión en túnel (central) y, por último, ceguera.

-“Una vez contraído, no se puede detener su avance”. FALSO. Las nuevas terapias farmacológicas en forma de colirios y la nueva microcirugía del glaucoma pueden controlar la presión intraocular y detener el avance de la enfermedad.

 

Foto: https://www.pexels.com/photo/extreme-close-up-of-woman-eye-256380/

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