“Tengo los niveles de vitamina D bajos, ¿qué hago?”

LA CONSULTA: En la última analítica que me he realizado me ha salido que tengo bajo el nivel de vitamina D. ¿A que puede ser debido?, ¿es peligroso este déficit?,  ¿qué medidas debo adoptar para corregirlo? T.G.M. (Navarra)

 

 

LA RESPUESTA: La vitamina D está ligada principalmente al grado de calcificación de nuestros huesos y, por tanto, un déficit de este nutriente nos hace mas propensos a la osteoporosis y a otros problemas relacionados con la mineralización del hueso, lo que se traduce en una fragilidad ósea que lleva consigo una mayor predisposición a sufrir fracturas y deformidades en la columna y los huesos largos. El aporte de esta vitamina viene por el consumo de determinados alimentos y su absorción en el intestino delgado para luego pasar a la sangre y posteriormente transformarse en el hígado y riñón en su forma activa.

Además, la vitamina D se sintetiza también en la piel cuando nos exponemos a la radiación solar. Hoy en día disponemos de evidencias arrojadas por numerosas investigaciones y estudios sobre esta vitamina que demuestran, además de su papel en la calcificación de los huesos, su implicación en enfermedades tan importantes como la diabetes y la hipertensión arterial y, por tanto, en el riesgo cardiovascular. También se ha notificado su relación con diversas enfermedades autoinmunes y tumorales, así como enl el desarrollo y agravamiento del asma.

Los motivos más frecuentes para presentar un déficit de vitamina D son: personas mayores en las que la piel pierde eficacia para sintetizarla y su hígado y riñones tiene menor capacidad de conversión en su forma activa; personas de piel más morena; pacientes con osteoporosis; padecer problemas digestivos que interfieren con su absorción como son la enfermedad celiaca y la de Crohn; enfermedades crónicas renales y hepáticas; personas con obesidad, hiperparatiroidismo;  y el consumo de ciertos fármacos como algunos antiepilépticos, corticoides, colestiramina, antifúngicos y algunos anti VIH.

Para corregir este déficit se recomienda aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina D como son los pescados grasos (salmón, atún y caballa), queso, yema de huevo y alimentos fortificados con dicha vitamina entre los que los más habituales son leches, cereales, yogures y zumos. También se aconseja aumentar el tiempo de exposición solar a unos 20 minutos diarios; si este tiempo es mayor deben emplearse filtros solares con diferente grado según el fototipo cutáneo. Existen también suplementos de vitamina D aislados o incluidos en complejos multivitamínicos que deben tomarse según las pautas dadas por su médico, ya que un exceso de esta vitamina podría ocasionar toxicidad.

 

 

 

Responde: Dr. Javier Cotelo Vila. Especialista en Medicina del Trabajo

 

Si quieres que el doctor responda a tus dudas, rellena el cuestionario que aparece en la página principal del Salus & Wellnes, en el apartado “PREGÚNTALE AL MÉDICO, y haznos llegar tus consultas.

 

(Los contenidos de esta sección son informativos, con el objetivo de dar respuesta a las dudas o términos médicos más frecuentes, y en ningún caso sustituyen a la consulta del médico de familia o el especialista) 

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